RINCÓN del TIBET

Las personas fuertes no decidieron serlo

personas fuertes

Las personas fuertes no decidieron serlo, fue su única opción

Muchas veces vemos personas fuertes con gran temple, con una fortaleza que aunque no tiene que ver con su físico, se proyecta a través de su lenguaje, de sus pasos, de su mirada y podemos pensar cómo han llegado a ese estado en el cual se sienten capaces de librar cualquier batalla, con una actitud que los caracteriza, sin miedo a perder, con la frente en alto y dispuestos a dar el todo por el todo.

Resulta que la mayoría de las personas fuertes se han ganado esa fortaleza a pulso con la vida, en cada una de sus luchas, teniendo que hacerse cada vez más fuertes, adquiriendo más recursos, aprendiendo a usar cada una de sus herramientas, bien sea para no caer o para poder levantarse de sus aparentes derrotas.

Por allí dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte y es así, todos los que tienen que afrontar situaciones difíciles, los que se ven cara a cara con problemas que parecen montañas gigantes, son lo que se convierten en personas fuertes porque aprenden a reconocer en ellos la capacidad de salir adelante, la capacidad de enfrentar o sortear cada obstáculo, y en cada cruzada obtienen ese mérito que no se refleja en una brillante medalla, pero que se queda grabado en sus corazones.

La vida no es una lucha permanente, pero definitivamente el crecimiento que se obtiene a través de los momentos difíciles, resulta sin duda el más profundo y con mayor potencial para generar cambios importantes en quien se ve forzado a atravesarlos.

Una enfermedad, una pérdida, la separación de los lugares de arraigo o de los más profundos afectos, son tránsitos que marcan radicalmente a quien los vive y si logra sacar provecho de la situación, saldrá del otro lado fortalecido, con la experiencia que dan las lágrimas, las ausencias, el cambio en la visión de la vida, saldrá con conceptos y deseos más claros de lo que quiere, valorando mucho más las cosas que antes daba por sentado.

Las personas fuertes no nacen así, se forman así, lo toman como única opción para decirle a la vida: sé que tienes muchas más cosas que mostrarme y no dejaré que esta experiencia me debilite, me haga sentir que no vales la pena, porque ¿sabes qué? Te conozco y aunque ahora insistes en mostrarme un lado que considero a veces cruel e injusto, sé que lo mejor está por venir y cada día estoy mejor preparado para recibirlo.

 

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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