La vida te va enseñando por quien luchar y a quien renunciar

La experiencia de vida indudablemente puede resultar muy placentera, con las personas especiales que se cruzan a nuestro paso, con el aprendizaje que adquirimos día a día, con la satisfacción de disfrutar de nuestros afectos, en fin, con todas las cosas grandes y pequeñas que tenemos la oportunidad de vivir y de apreciar…  pero también puede verse cargada de momentos amargos, de vivencias dolorosas, de personas que nos roban la energía, de golpes y tropiezos.

Y justamente eso es la vida, pasar por buenos y malos momentos, conocer a personas que favorecerán nuestro bienestar y otras que atentarán en su contra, ilusionarnos y decepcionarnos, trabajar hasta alcanzar metas, voltear hacia atrás y entender por qué ocurrieron ciertas cosas… Definitivamente no venimos acá con un manual o un algoritmo de cómo vivir, cómo desenvolvernos, cómo salir a flote y menos cómo dejar ir lo que nos daña.

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Pero a medida que adquirimos más experiencia, nos resulta más sencillo conocer a las personas, ver más allá de lo evidente, nos resulta más sencillo establecer un filtro que nos permita mantener cerca a quienes realmente lo merecen, por lo general esta experiencia la adquirimos luego de habernos roto el corazón una cuantas veces y muy probablemente luego de haber perdido un poco de confianza en la bondad ajena.

Pero digamos que eso es parte del precio que debemos pagar para adquirir un criterio más acertado que nos permita escucharnos mejor y poder distinguir entre lo que vale la pena dejar atrás, olvidar y no devolvernos a buscar y por lo que vale la pena luchar.

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Puede ser que algunos afirmen que cuando las cosas nos corresponden no es necesario luchar para conseguirlas, pero la lucha no necesariamente significa altercado, enfrentamiento, en este contexto la lucha representa el esfuerzo, las ganas, las energías que se invierten para conseguir lo que se quiere, y sí, algunas veces para establecer o mantener un vínculo se deben dar este tipo de batallas.

Da lo mejor de ti a quien lo merezca, no te desgastes en personas que probablemente no deban estar en tu vida, tu corazón sabe la respuesta, deja que él te hable por encima de la voz de tu mente y sus caprichos y podrás seguirlo de forma confiada de que te llevará por el camino que hará feliz a tu alma y no a tu ego… que no resultará en otra cosa que un apego, que una necesidad por cubrir, la satisfacción vanidosa de ocupar un lugar o haber obtenido un premio. Sigue a tu corazón, que es él el que siempre sabrá el camino que debes tomar.

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