RINCÓN del TIBET

Libre de tomar decisiones y prisionero de sus consecuencias

decisiones

Eres libre de tomar decisiones, pero prisionero de sus consecuencias

Debemos sentirnos afortunados por ser los creadores de todo lo que ocurre en nuestras vidas. Pero especialmente cuando las cosas no van como nos gustaría, nos resulta un tanto más complicado digerir que somos responsables de lo que nos ocurre.

Bien sea porque lo hemos creado, lo hemos provocado o lo hemos permitido, cada uno de nosotros es responsable de todo lo que nos ocurre. Tenemos libertad de decidir a cada instante y cada una de nuestras decisiones trae consigo una consecuencia, sobre ellas entretejidas se sustenta lo que somos y lo que hacemos.

Lo que vivimos hoy es el resultado de las decisiones tomadas hasta el momento, lo que viviremos a futuro, dependerá en gran medida de las decisiones que tomemos en el presente. Así que deseamos encaminarnos por un futuro diferente, resultará conveniente decidir pensando en las consecuencias.

Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa. Buda

La Ley de Causa y Efecto nos comenta que cualquier cosa que hagamos tiene un efecto. Pensamientos, palabras y acciones tendrán una consecuencia que nos favorecerá o nos generará algún tipo de sufrimiento.

“Cambia, tú tienes el control”   . Gandhi

Todo depende de nosotros mismos, inclusive hasta cómo se comportan los demás con nosotros. Hagamos una prueba y cambiemos la actitud habitual que tengamos con alguien con quien no nos sentimos a gusto por su comportamiento hacia nosotros, seguramente que esa persona generará un cambio y si no lo logramos, que es muy difícil, siempre podemos tomar la decisión de apartarnos o simplemente de que deje de afectarnos.

A veces ignorar es un recurso inteligente. No se trata de evadir realidades, ni mucho menos de ofrecer nuestra indiferencia a quien llama nuestra atención. Se trata sencillamente de restarle poder a lo que nos afecta, no concentrarnos en lo que no nos hace bien y dirigir la mirada a cosas que le den más luz a nuestras vidas. Muchas veces es una cuestión de foco y de inversión de tiempo lo que nos genera más daño o no nos permite actuar, pero si tomamos medidas, comenzaremos a ver los cambios más convenientes para nosotros.

No pretendamos que nuestra vida esté en manos de alguien más, ni nuestra felicidad, ni nuestra voluntad, ni las oportunidades, tomemos el timón y naveguemos nuestro barco, asumiendo la responsabilidad de cada una de nuestras decisiones y escuchando cada vez más esa voz interior que intenta guiarnos por el mejor de los caminos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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