RINCÓN del TIBET

Tómate un momento y solo respira

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Tómate un momento y solo respira

La mayoría de las veces pasamos desapercibido el maravilloso recurso que tenemos a nuestro alcance de manera permanente. La respiración, adicional a su función básica de suministrar oxígeno a nuestro organismo, es la vía más rápida de darle control a nuestra vida.

Solo basta prestarle atención en cualquier momento a solo respirar, para darnos cuenta de cómo se vinculan a nuestras emociones, siendo éstas la respuesta de nuestro cuerpo a nuestros pensamientos. Nuestra respiración es diferente cuando estamos excitados, cuando estamos tristes, ansiosos, enojados, alegres, dormidos… Y podemos ver que en los estados en los cuales nuestra respiración es más forzada, estamos más afectados emocionalmente.

Cuando nos hacemos conscientes de esto, logramos regular nuestras emociones con solo respirar, la idea es lograr una respiración abdominal relajada, con frecuencias constantes que nos permitan centrarnos en ese vaivén natural similar al de las olas del mar.

Muchas veces cuando intentamos solo respirar de esta manera no nos resulta tan sencillo, tenemos la respiración entrecortada y los músculos vinculados a la respiración se encuentran tensos por la situación que estamos afrontando y podemos ver el hecho de profundizar nuestra respiración como intentar hacerlo a través de un diminuto agujero, llegando incluso a desesperarnos más el hecho de no progresar.

Sin embargo, todo es un acondicionamiento, en los casos en los cuales nos cueste, debemos hacer un ejercicio como el siguiente: “acepto mi respiración tal y como está en el momento presente, mi cuerpo poco a poco me ayuda a relajarme y voy sintiendo como cada inhalación relaja mi cuerpo, inhalo paz, exhalo preocupación” y repitiéndonos a nosotros mismos algo por estilo, centrándonos en la respiración, vamos aligerándonos de tensiones y tomamos el control de nuestro cuerpo y sus emociones.

La respiración consciente nos trae al momento presente y con ello dejamos de lado el viaje del tiempo tradicional de nuestra mente, no podemos concentrarnos en dos cosas de manera simultánea, no podemos concentrarnos en nuestra respiración y pensar en lo ocurrió ayer, ni preocuparnos por lo que sucederá mañana.

Cuando la concentración impregna la mente y el cuerpo, el poder de la respiración se vuelve uno con el universo, extendiéndose suave y naturalmente hasta el límite absoluto, pero, a la vez, la persona se hace cada vez más autocontenida e independiente. ― Morihei Ueshiba

Con solo respirar absorbemos la energía vital (prana), nos cargamos a través del aire inspirado y obtenemos todo lo que necesitamos para estar vivos. Aprovechemos los recursos maravillosos que tenemos para alinearnos con la armonía que forma parte de nuestra naturaleza y que siempre está disponible para nosotros.

Sara Espejo – Rincón del Tibet

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