RINCÓN del TIBET

Soltar no es un adiós… es un “me quiero”

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Soltar no es un adiós… es un “me quiero”

Cuando decidimos soltar conscientemente algo, lo cual representa el primer paso para un proceso de desprendimiento y sanación, es porque nuestros ojos se han abierto a vernos a través de una mirada más compasiva y el dejar de hacernos daño a través de aquello a lo cual nos sentimos aferrados, es finalmente una alternativa.

A este punto de luz llegamos a través de varias vías, demasiado dolor, demasiado tiempo, demasiado cansancio, demasiada información o simplemente amor propio. El amor propio puede estar ligado a cualquiera de las vías anteriores y resultar en el impulso determinante para relajar cualquier parte de nosotros, que haya mantenido retenido algo que nos haya generado cualquier incomodidad.

Una vez que tomamos el camino a través del cual decidimos soltarnos de aquello que de alguna manera nos tortura, no importa cómo lo veamos, si como una despedida, como un nuevo comienzo, como un punto de inflexión, lo que realmente importa es que es una muestra de respeto a nosotros mismos y un entendimiento de la dinámica de la vida.

En la vida nos enfrentaremos a diversas situaciones, muchas de ellas nos marcarán de manera profunda, muchas de ellas robarán nuestra atención por largos periodos de tiempo. Muchas veces nuestra mente se sentirá cómoda buscando motivos que justifiquen que no estemos completamente bien y aun teniendo muchísimas opciones justo en frente, decantaremos por aquella que se convierta en una limitación para nuestra felicidad.

Esto puede deberse a que nos sentimos un tanto más familiarizados con enfocarnos en nuestros problemas, que en centrar nuestra atención en lo que nos llena de paz, tranquilidad y satisfacción. Nuestra mente tiende a dirigir su atención a lo que nos mantiene de forma constante buscando una solución a algo que llamamos problema. Lo que no llegamos a entender es que es justo con soltarlo cuando deja de afectarnos e inclusive, deja de existir.

Entendamos que una de las maneras que tenemos más firmes y con mayores efectos positivos en nuestras vidas, de amarnos, es liberarnos de todo aquello que nos ate, de lo que nos haga daño, de lo que no nos permita avanzar y esto nos puede llevar algo de tiempo, pero mientras mejor manejemos la teoría, tendremos mayores herramientas para aplicar en nuestras vidas, lo que sabemos que nos conviene.

Hagamos las paces con nuestro pasado, no perdamos nuestro presente arrastrando aquello que no nos hace bien, son energías malgastadas, que además nos colocan un telón que nos impide ver las múltiples opciones que constantemente manejamos.

Si algo te lastima, es momento de soltarlo y recuerda que solo tú tienes el poder de retener cualquier cosa en tu vida, si te vas a aferrar a algo que sean tus sueños, tus verdaderos afectos, tu pasión y tu propósito.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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