RINCÓN del TIBET

La verdadera riqueza es ser feliz con lo que se tiene

verdadera riqueza

Ser feliz con lo que se tiene es la verdadera riqueza

Una de las conductas que normalmente repetimos los seres humanos, es sentirnos inconformes con lo que tenemos, inclusive con lo que somos, la mayoría de las veces no sabemos apreciar o agradecer con lo que contamos y siempre le endosamos la felicidad y la riqueza a un tiempo que no corresponde al presente.

La prosperidad y la felicidad pertenecen a nuestro estado natural, pero para sentirlas debemos reconocer algunas cosas:

La verdadera riqueza no depende de lo que tenemos

La verdadera riqueza no está ligada a los ceros a la derecha de nuestra cuenta, ni a los activos, ni nuestra capacidad de incrementar nuestro capital. La verdadera riqueza va más allá de lo material, que tiene que ver con lo que alimentamos nuestro corazón y nuestra alma.

Todo es transitorio

No importa si en algún momento las cosas no van tan bien como nos gustaría, tener que todo es transitorio, lo bueno y lo malo, nos permite sencillamente apreciar cada momento, aprender de él y valorarlo u observarlo mientras dure. Cada experiencia nos dejará algo positivo si así lo queremos, pero aprendamos a vivir las experiencias en tiempo presente.

No es lo que nos falta lo que nos daña, sino la creencia de que nos falta

Nos acostumbramos a ver siempre lo que nos hace falta, aquello que no tenemos, generamos una necesidad en nuestra mente y con ella la idea de que nuestra felicidad la alcanzaremos cuando eso que anhelábamos se haga presente en nuestras vidas, sin embargo, cuando llega, lo que sentimos es la alegría y la satisfacción del momento, pero como todo, esa emoción también pasa y le volvemos a colocar a nuestra felicidad otro nombre, pero un tiempo futuro y así vamos detrás de una zanahoria, pensando que en ella se encierra la felicidad.

No busques fuera lo que llevas dentro

Nada más descabellado que se te caigan las llaves en tu casa y salgas a buscarlas en la calle porque allí hay más luz. Pasamos la vida buscando fuera lo que solo podemos hallar en nuestro interior. La felicidad no depende de lo que tenemos, de lo que hacemos, ni siquiera de lo que creemos ser. La felicidad es nuestro estado natural que solo podemos sentirlo cuando somos conscientes de nuestra verdadera esencia.

Reconoce que no necesitas nada para ser feliz y aprende a agradecer todas las bendiciones que forman parte de tu vida. La verdadera riqueza nada tiene que ver con lo material.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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