RINCÓN del TIBET

¿Piensa mal y acertarás?

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¿Piensa mal y acertarás?

El tema de la confianza, las expectativas y sus resultados, los podemos evaluar desde varios puntos de vista, sin embargo, desde cualquiera de ellos, se marcará una tendencia a que ciertamente los resultados sean los esperados.

Y esto afortunadamente no solo ocurre, cuando pensamos mal, sino cuando tenemos expectativas positivas. Todos somos un enigma, inclusive para nosotros mismos, pero ciertamente algo se llega a conocer del otro y algo llegamos a conocer de nosotros mismos y en función de nuestras creencias, adoptadas por experiencias, por referencias, crianzas, etc, logramos hacer pronósticos más o menos certeros en relación a personas y situaciones.

Todo está entrelazado y nos lleva a reforzar que de una manera u otra, nuestros pensamientos crean nuestra realidad, tanto de forma positiva como negativa, podemos hablar de teorías como El Efecto Pigmalión, Profecías autorealizadas, entre otras, en donde los resultados obtenidos se asocian a las expectativas y sesgos de los observadores, y estamos hablando de personas, es decir, nuestros pensamientos y creencias influyen en el comportamiento de los involucrados en ellos.

El principio del Ho’oponopono, de origen hawaiano, lo rescata un médico (Dr. Ihaleakala Hew Len) quien a través de sus creencias ayuda a enfermos mentales bajo su cuidado. Sin que ellos tengan mucho qué hacer, partiendo solamente del punto de que somos responsables del 100% de lo ocurre en nuestras vidas. Se habla de creaciones individuales y grupales, en donde las expectativas generan una realidad, realidades que afectan a pocos o a muchos, dependiendo de quienes sostengan los pensamientos asociados al hecho.

Por eso es acertado pensar que cuando pensamos mal, acertaremos, pero podemos justamente cambiar la perspectiva y no apostar por una generalización, ni pensar que se van a repetir conductas o adoptar patrones, liberemos nuestra mente de pensamientos negativos  y pensemos en positivo, asumiendo que los resultados obtenidos serán lo más beneficioso posible para la mayoría de los involucrados.

Dejemos atrás la creencia de que algo debe repetirse, dejemos atrás el histórico, las experiencias propias y ajenas, las referencias, los estándares y sencillamente ¡probemos! No cuesta mucho esperar sinceramente lo mejor, sin dudas, ni pensamientos tóxicos, qué es lo peor que nos puede pasar, que nos llevemos una decepción? Pues qué más da, por lo menos nuestra tranquilidad no se verá afectada proyectando escenarios negativos de lo que puede pasar, aun cuando lo que queremos que ocurra es totalmente lo contrario.

Debemos aprender a confiar, en nuestro poder creador y en la vida misma, los resultados son en su mayoría adversos a lo que queremos cuando nuestras proyecciones, pensamientos y miedos están orientados a que sean así, pero utilicemos este mismo recurso para obtener la vida que nos merecemos, y si tenemos dudas de que nos merecemos lo mejor, comencemos justamente por cambiar esas creencias.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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