RINCÓN del TIBET

No soy lo que me ha pasado, soy quien decido ser

No soy lo que me ha pasado, soy quien decido ser

Es natural para muchas personas vivir alimentándose del pasado, recordar permanentemente las vivencias y las experiencias y rememorar continuamente el pasado, esto lejos de ser bueno o malo, depende del enfoque con que se mire y evidentemente de la influencia y del efecto que tiene el pasado en cada uno de nosotros.

 

Aprender de las experiencias pasadas es lo ideal, la experiencia se hace consciencia y nos invita a ser compasivos con los demás, pues para entender al otro hay necesariamente que haber vivido iguales o parecidas circunstancias, el conflicto surge cuando nos hacemos esclavos de nuestro pasado y de alguna manera se convierte en un obstáculo para seguir adelante.

Podemos sentirnos atados al pasado de muchas maneras, lamentablemente a muchas personas les resulta cuesta arriba librarse de el y en ciertas ocasiones arrastramos consecuencias largamente, sin embargo, no debemos olvidar que somos dueños de nuestro mañana y responsables de vivir nuestro ahora, no es justo para nosotros mismos no ocuparnos de ello, podemos labrar nuestra vida a cada instante, con gustos, colores y destellos, podemos ser lo que deseemos, no importa cual ha sido nuestro pasado, lo único realmente importante es lo que hacemos ahora.

 

El pasado se va desvaneciendo, indudablemente los recuerdos cada vez se harán más lejanos y en muchos casos desaparecen casi por completo, pero nuestro mañana sigue allí esperando ser dibujado, ser plasmado y reflejado, existen personas a nuestro alrededor que participan de nuestra vida cada día y nosotros de la vida de ellas, esto es valioso y debe ser valorado.

Indudablemente el momento presente es el creador del mañana, la felicidad se basa en nuestros pensamientos de hoy y aunque todo tiene su propio momento, su instante perfecto, todo lo que generamos en nuestra vida es parte del presente y de lo que evidentemente cargaremos el día de mañana, de allí la sutileza de poner atención a lo que estamos sembrando.

 

Presta atención a tu vida, al presente, al ahora, a la realidad, a las oportunidades y a quienes te rodean, no te desconectes del momento presente, de ti mismo, de tu capacidad de observar y de relacionarte con tu entorno, busca que esa relación sea sincera, sea sin prejuicios ni trivialidades, ni con imágenes falsas preconcebidas de las cosas, abre espacio para lo verdadero, para lo esencialmente puro y duradero en tu vida.

Siempre tendremos un pasado, aunque de alguna manera deje de existir cada instante que pasa, lo sabio está en el hecho de aprender de el, de que se convierta en una referencia y en una sonrisa de los buenos recuerdos, pero no podemos ser esclavos de lo que fue cuando tenemos la ardua tarea de ocuparnos de lo que es.

 

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