RINCÓN del TIBET

¿Quieres seguir forzando aquello que no es para ti?

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¿De verdad quieres seguir forzando aquello que evidentemente no es para ti?

Lo tienes claro, no es necesario que nadie te lo confirmé, tú lo sabes, pero te quedas allí, insistiendo forzándolo un poco más, lamentándote por el tiempo y las energías invertidas, negándote a aceptar que permanecer un solo minuto más es la peor decisión de todas.

No importa lo que leas, lo que veas, lo que sientas, una parte de ti se resiste y se aferra a la idea de obtener el resultado que quieres, mientras el otro busca ya soltar y recomenzar. Trata por un momento de callar tu orgullo, de no pensar en el qué dirán, de no sentir que estás perdiendo un reto, trata solo por un momento de distinguir qué es lo que le dará paz a tu vida.

Seguramente, si logras silenciar tu mente terca, podrás sentir en el fondo que el no estar forzando la situación es lo más sano, entenderás que no te estás rindiendo, solo estás aceptando que no siempre podemos controlarlo todo y eso está bien.

A veces el simple hecho de estar forzando termina por alejar, por desgastar y erosionar y cuando soltamos y dejamos de hacer fuerza, obtenemos lo que estábamos procurando. Pero no nos obsesionemos con esta posibilidad, ni soltemos buscando ese fin… A veces ocurre, pero otras veces nuestra vida toma un rumbo que nada tiene que ver con aquello que nos propusimos y que descartamos… y en la mayoría de los casos, resulta muchísimo mejor.

Pero como somos de naturaleza controladora, impacientes, planificados y muchas veces inflexibles, muchas veces no nos damos la oportunidad de apreciar los beneficios de soltar, porque no lo hacemos. Nos podemos quedar aferrados a una situación por tiempo indefinido, perdiendo parte valiosa de nuestras vidas, solo por decir que no nos dimos por vencidos, por reafirmar nuestro ego y con propiedad decir: de mí no quedará.

La vida es más sencilla, más relajada. La naturaleza nos habla de ello, solo tenemos que observarla en acción, cómo corre el río por su cauce, cómo algunos árboles se doblan por el viento, cómo la paciencia reina en la caza… Mientras más la vemos, más podemos entender que resistirnos, forzar, engancharnos, no es el mejor camino.

El no ser flexibles nos coloca en riesgo de quebrarnos, el querer hacer que algo encaje donde no va, termina por hacer daño, el aferrarnos a algo que no nos hace bien, nos distrae de nuestro verdadero propósito, el cual se centra en nuestro bienestar y en nuestra felicidad.

Escúchate, siéntete, respóndete si realmente vale la pena que sigas forzando y actúa desde el corazón, que siempre será tu mejor guía.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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