RINCÓN del TIBET

Aprendiendo a confiar en el proceso de la vida

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Aprendiendo a confiar en el proceso de la vida

Confiar, delegar e inclusive no intervenir puede representar para muchos un gran reto, especialmente para aquellos que están acostumbrados a controlar, a obtener respuestas, a establecer planes y a avanzar de acuerdo a un mapa detalladamente estudiado.

Pero la vida, de diferentes maneras, se encarga de mostrarnos que muchas veces será necesario fluir en cada una de nuestras etapas, y eso debemos irlo aprendiendo, es como si estuviésemos surfeando las olas de nuestro destino, el querer detenernos, el bajarnos antes de la tabla o extender nuestro tiempo sobre cada ola, solo nos generará problemas.

Mientras que si confiamos en que todo dura lo que tiene que durar, que todo es transitorio, que luego de una vendrán muchas más, que cada una de ellas nos está enseñando, estamos realmente aprendiendo a correr las olas y a disfrutar de cada una de ellas.

Quizás las cosas no ocurren como queremos en muchos momentos, pero ello no significa que las cosas estén mal porque estamos aprendiendo, de hecho muchas veces son las peores tormentas las que nos permiten apreciar los paisajes más espectaculares, que quizás siempre estuvieron justo en frente, pero fue necesario vivir la tormenta para poderlos notar y valorarlos.

Mientras más ligeros de equipaje vayamos por la vida, más sencillo será generar cambios, adaptarnos e ir aprendiendo de ellos. Mientras menos nos aferremos a nuestras ideas limitantes que nos impiden avanzar, sino que por el contrario, las soltamos y nos lanzamos a experimentar, pues menos tiempo perderemos tratando de ajustarlo todo y podremos disfrutar mucho más de cada experiencia.

La vida es un constante cambio, de hecho cada vez que algo cambiamos en nuestra mente, algo diferente pasa en nuestras vidas, intentemos pensar en positivo y sentir en positivo, para que esos cambios siempre los sintamos como convenientes, inclusive cuando no eran lo que estábamos esperando.

Nuestra actitud determina cómo transitamos nuestros trayectos, si vamos disfrutando el camino si lo vamos padeciendo. Podemos dar los mismos pasos, pero no se sentirán igual si una sonrisa y la fe de que vamos por buen camino nos acompañan siempre.

Concluimos con esta corta reflexión que nos recuerda qué somos y lo que es este regalo que experimentamos día a día:

LA VIDA

“Entre las orillas del dolor y el placer
fluye el río de la vida.

Solo cuando la mente se niega
a fluir con la vida
y se estanca en las orillas,
se convierte en un problema.

Fluir con la vida quiere decir aceptación;
dejar llegar lo que viene
y dejar ir lo que se va.

Tú no eres lo que sucede,
eres a quien le sucede.”

Sri Nisargadatta Maharj

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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