También hay que aprender a agradecer lo que no fue

Aunque no todos tienen la costumbre de agradecer, cosa que resulta una ventana maravillosa a cosas positivas en nuestras vidas, a la mayoría le cuesta agradecer algo que ha ocurrido de manera diferente a lo que querían, algo que se ha desviado de sus expectativas.

Lo básico que nos conviene creer de la vida es que cada una de nuestras experiencias son oportunidades para aprender, crecer y desarrollarnos y que cada una de ellas está alineada con la lección que debemos tomar, si nos ha costado un poco alguna, probablemente nos veamos a posterior expuestos a una similar, hasta que finalmente hayamos adquirido lo que necesitábamos o bien manejemos nuestras herramientas y recursos con mayor destreza.

Aprender-a-renunciar

Está en nosotros estar atentos a lo que nos ocurre y especialmente quitar de nuestra mente el papel de víctimas, para poder apreciar lo que realmente está envuelto en una situación determinada.

Así como todo lo que nos pasa es por algo, también lo que nos deja de pasar es por algo y responde al mismo principio, es exactamente igual, bien sea porque debemos tomar un rumbo diferente, porque debemos aprender a manejar la frustración de no ir por donde lo deseamos o sencillamente porque una experiencia no nos corresponde. Vamos creando nuestro camino y en ello nuestra guía interior nos da sugerencias, todas ellas para bien, aunque al tomarlas nos parezca lo contrario. Nada de lo que vivimos es diferente a lo que pudimos haber vivido.

1. Jamás superas la pérdida. Aprendes a vivir con el dolor, pero recordando siempre los buenos momentos  2. A veces no te agradarán los comentarios que te hagan, pero solo tratan de ayudarte. Nadie quiere hacerte daño  3. Puede que tus seres queridos se unan, como jamás lo habían hecho antes  4. No necesitarás que te digan que quienes se marchan se quedan en tu corazón. Lo sentirás así siempre  2  5. Jamás sabrás qué habría pasado si todo hubiese sido diferente, pero a veces es mejor que las cosas pasen tal como sucedieron  6. Nadie te culpa, ni nadie lo hará  7. Es normal que sientas ira o quieras estar a solas por algunos momentos, tienes todo el derecho a hacerlo  8. Quédate con los momentos que viviste junto a esa persona y deja de enfocarte en los “si hubiese tenido más tiempo”     9. La muerte saca a la luz lo mejor de las personas, o lo peor, y hay que estar preparado para ambos  10. Te encontrarás con distintas profundidades de amor que jamás habías conocido  11. Quizá tus prioridades se re ordenen y tus expectativas en la vida cambien.  12. A veces tendrás incluso más fuerza que antes para lograr tus sueños, pues tienes un motivo de inspiración  13. No volverás a ser la misma persona de antes, y eso es normal  3  14. Aprenderás a vivir desde el corazón y a aprovechar mejor tu tiempo con los que más quieres  15. Aquello que se siente como el final de todo, en realidad es un nuevo comienzo  16. Jamás olvides que el amor siempre se mantiene intacto, incluso después de la muerte3

Si nos encontramos en una situación determinada que no nos resulta agradable, aceptemos que debemos transitarla y que nuestra actitud marcará la diferencia en cuanto a la apreciación y lo que podamos rescatar de ella. Todo depende de las etiquetas que le pongamos a las cosas, cuando somos muy rígidos clasificando e identificando, nos cuesta rescatar lo positivo de las experiencias, de las personas y de la vida misma.

Recordemos que esas etiquetas solo corresponden a creaciones de nuestra mente, que están vinculadas a nuestras creencias, que muchas veces hasta ilógicas son, a nuestra crianza, que no entremos en detalles para no herir susceptibilidad, a nuestro entorno, a nuestra religión, etc, etc, etc.

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Seamos más flexibles y aprendamos a ver las cosas desde un punto de vista de experiencia global, que tendrá cosas que nos agraden y otras que no tanto, pero hasta ésas que normalmente evitaríamos vivir, nos enseñan y si nos lo proponemos aprovecharemos esta dimensión llamada tiempo y le sacaremos el mayor jugo a este regalo que se nos ha dado.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet