RINCÓN del TIBET

Son tus creencias las que te permiten vivir en abundancia

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Son tus creencias las que te permitirán vivir en abundancia o en escasez, vamos a revisarlas…

Partiendo de que todo lo que materializamos en nuestra vida es producto de nuestras creencias y sus pensamientos asociados, podríamos afirmar que la prosperidad, en cualquiera de sus formas, no escapa de este principio, nos enfocaremos en esta oportunidad en la prosperidad económica, pero aplica para todos los aspectos de la vida. Es de utilidad revisar qué creencias tenemos en relación a la prosperidad y la abundancia y entender por qué estamos manifestando resultados particulares.

Creencias limitantes: A ciencia cierta todas las creencias que no nos potencian, nos limitan, sin embargo nombraremos acá las que nos colocan siempre un techo, que no nos permite surgir, que no nos permite alcanzar mucho más de lo que está en nuestra mente o bien nos impulsan a conformarnos con lo que tenemos.

Ejemplos: Nunca llegaré a ocupar tal posición, con lo que tengo ya es suficiente, el dinero y yo no somos muy amigos que se diga.

Creencias que manifiestan responsabilidad externa sobre nuestras acciones: Cuando responsabilizamos a terceros o condiciones externas de nuestra posición o nuestro alcance.

 

Atribuimos a la casualidad nuestras desgracias, nunca nuestra prosperidad. ― Charles Régismanset

 

Ejemplos: El país está muy complicado, las importaciones están detenidas, no recibí suficiente apoyo de mis padres, tengo mala suerte para los negocios, Aquella persona me estafó.

Creencias que asocian la abundancia con algo negativo: Algunas veces solemos sabotear nuestro crecimiento por creencias que vinculan la prosperidad con algo perjudicial o negativo.

Ejemplos: Ser rico es malo, no se puede ser rico y ser bueno al mismo tiempo, todos los que tienen dinero son unos ladrones, para tener dinero debes sacrificar a tu familia, seré pobre, pero honrado.

Creencias de poco merecimiento: Cuando no nos amamos lo suficiente o no nos sentimos merecedores de recibir lo mejor, solemos poner muchísimas trabas mentales.

Ejemplos: Yo no trabajo lo suficiente, eso no es para mí, ya a estas alturas cómo voy a lograr conseguir esto, he perdido ya demasiado tiempo, no estoy capacitado para esto, mejor no lo intento, de igual manera no saldrá bien.

Creencias de sacrificio y sufrimiento: Este tipo de creencias nos hace pensar que se requiere de un sacrificio sobrehumano para poder alcanzar posiciones de comodidad y holgura económica.

Ejemplos: Prefiero ser pobre y ser feliz, la vida es una lucha constante, si no trabajo, me muero de hambre, las mejores cosas de la vida requieren grandes sacrificios.

Seguramente con algunas de estas creencias nos habremos identificado, lo cual es muy positivo porque podemos trabajar en su desmonte y sustitución. La vida será tan próspera y tan amable como pensamos que va a ser, será tan complicada o tan sencilla como queramos, consciente o inconscientemente.

Dejemos atrás lo que nos limita, aprendamos que tenemos posibilidades infinitas, que debemos arriesgarnos, salir de nuestra zona de confort, pensar que sí podemos, que quizás no nacimos en las condiciones más prósperas, pero que ya es momento de generar lo que deseamos tener, que la abundancia está para todos, no para unos pocos, que hay mucha gente honrada con grandes ideas desarrolladas, que todos tenemos talentos y que si hacemos lo que nos gusta, lo que nos apasiona y confiamos en que eso puede alinearnos con nuestra prosperidad, no escucharemos ninguna voz en nuestra mente que nos paralice o nos haga conformarnos.

Si naces pobre, no es tu culpa, si mueres pobre, eso sí es tu responsabilidad. Bill Gates

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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