¿Realmente vale la pena quedarse con las ganas?…

Juicios y prejuicios…un ingrediente imperdible en nuestra vida, lo aprendemos desde pequeños, nos nutren de ellos y lo transmitimos a nuestros hijos de generación en generación… ¿Cuestión de moral? ¿Cuestión de criterios? ¿Cuestión de enfoques?…aberración para muchos, vida para otros.

Un egoísta es aquel que se empeña en hablarte de sí mismo cuando tú te estas muriendo de ganas de hablarle de ti. Jean Cocteau

 

riesgo

Muchas veces en la vida, nos detenemos a decidir en siguiente paso, instantes que pueden ser desde un simple detalle hasta un cambio definitivos y trascendental en nuestra vida, el caso es que en muchas ocasiones, ese instante de pensamiento nos lleva a elegir, quedarnos con las ganas.

No estamos evaluando un caso específico, las personas involucradas, si era o no conveniente, si está bien o mal o si debimos aprovechar o se trata de valentía, simplemente reflexionar, en cada situación personal, de cada lector, de cada persona, sobre ese instante mágico en el cual preferimos quedarnos con las ganas… ¿ha valido la pena?

Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti. Epicteto de Frigia

 

ignorar

Probablemente, muchas de nuestras elecciones hayan significado el sacrificio de otros caminos, de hecho la vida está repleta de sacrificios, de elecciones, de dejar algo y tomar otra cosa, sin embargo, muchas veces el sacrificio es principalmente para nosotros mismos y esto es muy común, cuando lejos de decidir y asumir, nos reprimimos y preferimos quedarnos con las ganas.

Sin embargo, se llega a un punto en la vida, en que solemos asumir extremos, o bien elegimos no quedarnos con las ganas de nada de aquello queramos hacer, o simplemente lo damos como una oportunidad más que está vencida en nuestra vida y nos sentimos incapaces de hacer ciertas cosas.

Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana. Anónimo

 

secreto

No importa que pueda decir la sociedad, consideremos que el simple hecho de no dañar a alguien más nos coloca en una situación de ventaja, quizás tengamos la suficiente madurez o el valor necesario para darnos ciertos placeres, gustos o simplemente no negarnos lo deseado, no quedarnos con las ganas.

Generalmente, aquellas personas que rara vez se quedan con las ganas de hacer algo que deseen, son personas altamente cuestionadas, juzgadas y criticadas, sin embargo, no ponemos jamás en discusión, la capacidad de asumir, de decidir y de enfrentar las consecuencias de estas personas, por otra parte muchas suelen ser tan irresponsables, que terminan por arrastrar a ese abismo de etiquetas, a todo el resto que se ocupa de vivir a su ritmo y según su intensidad.

Tu eres la única persona dueña y capaz de decidir aquellos momentos que quieres perderte, por los que prefieres esperar y aquellos que indudablemente ya no deseas dejar pasar, sea la etapa que sea, evalúa si realmente vale la pena quedarse con las ganas o arriesgarse, a vivir, a experimentar, a ser y a sentir, esto es una decisión muy personal e íntima de cada ser humano.

Desde las cosas más simples como romper la dieta, hasta los episodios más complicados como reconducir el corazón desviado, aprovechar la vida es una oportunidad maravillosa, pero siempre recuerda que lo efímero pasa y la esencia siempre permanece.

 

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