Quien sabe de dolor, todo lo sabe

Las sensaciones y las emociones de nuestra vida, que nos acompañan y se convierten en vivencias, tienen una gran influencia en la manera en la cual vemos las cosas, afrontamos y superamos los obstáculos, ellas nos forman el criterio, el carácter, la voluntad y la determinación. Evidentemente una persona que jamás ha atravesado una pena real en su vida, no conoce de dolor, tiene una visión completamente distinta de aquella que ha sido presa de algún dolor profunda por las razones que sean.

El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos. Marco Marcial

 

sensibilidad

El dolor tiene gran influencia en nuestra sensibilidad, en nuestra capacidad de ser más compresivos y compasivos, las personas que sufren suelen ser más solidarias y más susceptibles a las vivencias de los demás, muchas otras se encierran en su dolor y se hacen ver más indolentes y amargadas, cuando en el fondo no hay más que una vieja y permanente herida que nunca ha sanado.

Quien ha vivido el dolor y sabe de el, sabe perfectamente que pasamos la vida preocupados por nimiedades, que la banalidad se ha convertido en la guía de muchas personas, que luchamos por bienes, posesiones, estatus que nada dejarán en la consciencia y que solo vivir y conocer el verdadero dolor te hace impetuosamente abrir los ojos.

El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece. George Sand

 

dolor

Muchos dicen que todos tarde o temprano despertaremos a la consciencia, unos más pronto otros más luego, pero todos tenemos la misión y el destino de abrir los ojos a la vida, de reconocer nuestro ser, de conectarnos con lo verdaderamente importante, genuino y real, que no tienen nada que ver con poderes, estatus o posesiones materiales, que es inquebrantable, imperecedero y eterno…sea cual sea la creencia, todos sabemos que hay algo más allá de nosotros mismos, que lo presentimos, que pocas veces lo reconocemos dentro de nosotros mismos.

Es probable que ese despertar sea cierto, quizás sea el camino de muchos, pero lo que si podemos observar, es que cuando la vida es más fácil, más simple y sencilla, donde no hay mayor carencia material, tragedia o lucha de superación, este despertar suele ir más lento, pensamos estar bien bajo esas condiciones, más seguros, encaminados y seguimos trabajando por ello, por mantener esa seguridad, un buen trabajo, unas felices vacaciones, cubrir nuestras necesidades y la de nuestra familia, y de cuando en cuando darnos ciertos lujos, por qué no?…

No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros. Séneca

 

sufrir

Pero ocurre que cuando se conoce el dolor todo cambia, algo en nosotros se activa y nos devela una página que solemos ignorar, ese despertar se acelera, los sentidos se agudizan y todo lo que parecía importante materialmente queda relegado por el dolor, es insignificante, dirigimos nuestra mirada hacia el sufrimiento, lamentamos haber perdido tanto tiempo, la ira, la rabia, la tristeza, la incomprensión inmediata que causa el dolor toma un papel protagónico en nuestra vida, para luego dar paso a un estado de neutralidad total, de resignación de aceptación, casi un estado de sonambulismo.

Quien sabe de dolor, sabe de todo lo demás, no hay problema que pueda representarle un gran obstáculo, la experiencia vivida le recuerda día a día que jamás llegamos a ser tan felices o tan infelices como lo imaginamos…

 

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