RINCÓN del TIBET

Nuestros Miedos

Cuántas excusas y máscaras nos encubren el verdadero problema vital de nuestra existencia:

tenemos miedo al Otro, al Absoluto, al Trascendente.

Tenemos miedo de enfrentar el ruido interior que nos plantea conocernos,

viajando hasta lo profundo de nuestro ser donde nos encontraremos con el sentido de nuestra vida,

el sentido de la muerte, el sentido del dolor y en últimas, con nuestra verdadera esencia humana.
Pero nos perdemos vivir y conocer lo esencial por aferrarnos a lo que consideramos es seguro y confiable:

el bienestar material, el prestigio y respeto social, el dirigir nuestra vida al alcance de sueños,

metas e ideales, el tener el control de nuestro destino. Sin embargo, terminamos insatisfechos,

buscando algo que aún no entendemos del todo qué es y acabamos por armar una vida de luchas,

conquistas y equilibrio de poderes totalmente superficiales.

Sí, nos cuesta reconocerlo pero al fin y al cabo por más que tengamos una vida espléndida

y cómoda creyendo que tenemos todo en nuestras manos;

en el transcurso de nuestro caminar nos topamos con pérdidas,

dolor, penas, angustias, sufrimientos y en última con la muerte,

recordándonos nuestros propios límites y el vacío que llevamos dentro.
Agustín de Hipona decía que el corazón hombre andaría inquieto en permanente búsqueda

hasta que no encuentre en su interior el descanso en Él, en el amor gratuito de Dios.

En nuestro interior descubriremos lo superficial y efímero del mundo

y lo esencial de nuestro ser y de una vida auténtica y profunda:
“..Así hallarás tu vida de manera nueva. No tendrás que justificarte de nada, ni imponerte a los demás, ni defender tus pretensiones. Se habrá derrumbado el castillo de tus seguridades como un árbol que cae ante el fragor de la tormenta. Dentro encontrarás tu propia casa, la verdad de tu existencia, y te hallarás a cielo abierto, sin más techo que el amor de Dios, sin más seguridad que tu propia pequeñez de creatura, sin más riqueza que el amor que brota en tu existencia…”

 

(Pikaza, Xabier)

Nosotros

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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