No tengas prisa, todo llega

Vivimos la vida con rapidez, sin pararnos a disfrutarla, a saborearla por completo. Las responsabilidades, el trabajo, los niños… todo hace que estemos acostumbrados a ir siempre rápido.

Así sucede también cuando deseamos algo, ya sea encontrar a nuestra pareja ideal, lograr el trabajo de nuestros sueños, conseguir viajar o vivir en otro lugar…

Nuestros deseos se ven acrecentados, pero al mismo tiempo nos llena una especie de ansiedad. Esa ansiedad que nos dice que para conseguir todo esto llevará su tiempo. Pues nuestra vida no cambiará de un día para otro, todo cambio supondrá un proceso.

Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir

-Alejandro Dumas-

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No te resignes, no tengas miedo

A veces, tener prisa porque las cosas sucedan supone tener miedo a que no logremos que ocurran. Esto es algo normal, pero no debemos tener miedo, pues este tan solo nos paralizará.

Es importante enfrentar nuestros miedos. No está bien permitir que ellos nos bloqueen o que puedan con nuestras metas y nuestros sueños. Si queremos algo, debemos enfrentarnos a ellos. Eso sí, siendo conscientes de que todo llegará a su tiempo.

Una cosa muy importante es que si no ves cambios repentinos no te resignes. Resignarse es lo peor que puedes hacer, significa ¡que has tirado la toalla!

Fomenta la confianza en ti mismo, ten seguridad en tus capacidades y no tengas miedo a no lograr que las cosas ocurran. Es normal que pienses así, pues no sabemos qué pasará mañana. Por eso es importante que vayas pasito a pasito y sin prisas, logrando metas pequeñas hasta conseguir la más grande.

Tu miedo termina cuando tu mente se da cuenta de que es ella quien crea ese miedo

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Acepta tus emociones, tus resignaciones, tus miedos. Acéptalas, pero contraatácalas. No tengas prisa en conseguir las cosas, porque tarde o temprano sucederán. Lo importante es el ahora e ir haciendo el camino poco a poco.

Todo llega y también todo pasa

Al igual que tenemos prisa al esperar que las cosas ocurran, también tenemos prisa para esperar que las cosas cambien. Por ejemplo, si has pasado por una situación de pareja negativa esperas que todo se solucione o que estés bien de un día para otro.

Nunca será así, es importante que sepas que todo lleva su tiempo. Nada se va a solucionar de un día para otro, eres susceptible de todo lo que te rodea.

¿Sabes lo bueno de todo esto? Que con el tiempo te das cuenta de que ¡todo se supera! Aunque se tarde, aunque piensas que nunca volverás a estar bien. En verdad, todo llega y todo pasa, simplemente hay que darle tiempo al tiempo. Eso sí, aprovechándolo.

El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto, planta tu jardín y adorna tu alma en vez de esperar a que alguien te traiga flores

-William Shakespeare-

Durante ese tiempo que tienes entre que las cosas pasan y no pasan, debes aprovecharlo y no desperdiciarlo. Desesperarse no será positivo para ti, pues hasta que no llega lo que esperas, te verás sumergido en mareas de estrés y ansiedad.

Sea como sea, tanto si estás esperando a que las aguas vuelvan a su cauce y todo vuelva a ir bien en tu vida, como si estás esperando que suceda algo que va más lento de lo que esperabas, aprovecha ese tiempo “muerto” para conocerte más a ti mismo.

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Centrarte en ti será la clave que te impulse a afrontar lo que sea que venga con madurez y fortaleza. Porque no sabes qué será lo que vendrá. Todo es posible.

Nunca desesperes porque el tiempo vaya tan lento, porque ten en cuenta que tarde o temprano todo sucede, todo se soluciona, todo cambia. Las aguas vuelven a su cauce y volverá tu equilibrio interior. No te preocupes. Eso que tanto esperas que suceda, sucederá. Pero dale tiempo, porque las cosas buenas siempre se hacen de rogar.