RINCÓN del TIBET

No te conviene esa persona que tienes que exigirle respeto

conviene

No te conviene ninguna persona que tengas que convencerla de que te respete

Ciertamente las relaciones interpersonales son sumamente complejas, las de pareja bien pudiesen llevar la bandera de la complejidad. Cada una de las partes viene a integrar una relación aportando lo que es y lo que proyecta, que no necesariamente coincide, cada quien, aunque procure no hacerlo, llega con una lista de expectativas y aspectos que les convienen, siempre se desea que sean cumplidas porque cada parte se siente merecedor de algunas o muchas cosas.

Todo parte de la realidad de cada quien, de sus creencias, de sus pautas, de lo que le conviene y es dispuesto dar y partiendo de allí, el engranaje funciona o se tranca.

A pesar de que cada uno tiene aspectos particulares que le conviene, que no necesariamente serán comunes, podemos establecer algunas cosas que deberían nacer de cada quien sin necesidad de ser exigidas, forzadas, demandadas y que tendrían que ser recíprocas, entre ellas podríamos mencionar: el amor, la solidaridad, la atención y de manera muy especial, el respeto.

El respeto es la base de cualquier relación sana, cuando el respeto se rompe, todo se vuelve complicado de sostener, inclusive es más decisivo en una relación que el mismo amor, porque si no hay respeto, ya esa relación no te conviene. Si no eres capaz de respetar a tu pareja, le harás daño una y otra vez, jugarás en contra de la relación y si es necesario explicártelo para que logres entenderlo, probablemente tus niveles de egoísmo estén tan elevados que sea conveniente que hagas una revisión profunda de lo que eres capaz de dar.

El respeto debe nacer de cada quien, inclusive cuando entre ambas partes se establezcan límites y se generen acuerdos específicos. No debe ser necesario explicar que si agredes, que si ofendes, que si mientes, que si engañas, que si escondes, que si burlas a tu pareja, la estás irrespetando y eso solo genera distancia, hastío, deseos de venganza, desilusión y decepción… Siempre agrega elementos no deseados a la relación, la hace frágil, inestable y muchas veces la lleva al quiebre.

Aprender a valorar lo que te conviene, sin necesidad de perderlo, nos ahorra lecciones dolorosas, nos hace preservar en nuestra vida a personas que nos aman, que ven en nosotros algo tan especial que hacen querernos a su lado. Nada más triste que perder a quien está dispuesto a tanto por nosotros por no hacer uso del sentido común, por no aceptar que lo que hacemos está dañando o por no querer ceder espacios.

Si tienes dudas en relación a que si tus acciones están irrespetando a tu pareja, sencillamente trata de colocarte en los zapatos de la otra parte, con la información que esa persona puede manejar y trata de identificar cómo te sentirías.

Si no eres capaz de respetar a tu pareja y le estás afectando con tus acciones de forma negativa, deberías sincerarte con relación a lo que quieres, decidiendo por la soledad, alguna relación con alguien más por quien te sientas más inspirado a no lastimar o bien tomando medidas en tus acciones que reviertan el daño generado e impulsen la relación por una ruta más sana.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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