RINCÓN del TIBET

No llames pruebas a las situaciones que aún no has resuelto

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No llames pruebas a las situaciones de la vida que aún no has resuelto

Definitivamente la vida será como decidamos mirarla, si la vemos con gracia, de esa manera será con nosotros, si la vemos llena de situaciones forzada y complicada, de esa manera será con nosotros.

Partamos de la idea de que no tenemos nada que probar, ni a la vida, ni a alguien más, ni siquiera a nosotros mismos. La vida contiene una gran cantidad de situaciones que nos resultarán agradables, desagradables o neutrales, dentro de ellas habrá las que se tornen un tanto más complejas, impulsándonos a sacar de nosotros recursos que probablemente no sabíamos que poseíamos o que teníamos a disposición.

Esas experiencias complicadas son la vía más segura de encontrarnos a nosotros mismos y muchísimas veces, un punto de inflexión en donde cambiamos la manera de apreciar y vivir este milagro llamado vida.

Dejemos de ver la vida como una carrera de obstáculos o una acumulación de puntos, aquí todos ganamos, el simple hecho de estar acá ya es una ganancia. Son las expectativas que tenemos de lo que debería ser la vida y lo que deberíamos hacer nosotros con ella, las que muchas veces nos generan frustración y nos hacen sentirnos inconformes con las experiencias.

En nuestro camino muchas veces nos toparemos con situaciones que serán novedosas para nosotros y no existirá en ningún caso una sola manera de hacer las cosas, y el hecho de decidir una opción de resolución sobre otra, no determinará que hemos obtenido la calificación necesaria en nuestra prueba.

Si vemos los conflictos de los seres humanos, notaremos la gran cantidad de similitudes, inclusive las heridas que se han generado en la infancia, se han agrupado de una manera particular, pudiéndolas enumerar con los dedos de una mano. Lo que nos da a entender que nuestros problemas no difieren mucho de lo de los demás, pero cada uno como individuo con sabiduría particular, buscará la manera de afrontar cada situación de la mejor manera posible con los recursos con los que cuenta para ese momento.

Y aun cuando sentimos que una situación nos ha sobrepasado, que no hemos dado la talla o el resultado obtenido es totalmente diferente al que hubiésemos deseado, generalmente el tiempo se encarga de demostrarnos que todo tiene sentido, que las situaciones que ocurrieron eran justo lo que necesitábamos, bien sea para posicionarnos donde estaríamos luego o para dotarnos con las herramientas necesarias para experiencias futuras.

Aprendamos a sentir la vida, pero como si fuese nuestra aliada, como si supiésemos que ella siempre está procurando lo mejor para nosotros, que esa vida es un milagro que quiere que seamos partícipe de ella de manera activa, que no pretende probarnos, solo que disfrutemos y valoremos todas las experiencias, entendiendo que en cada una de ellas vamos adquiriendo un poco más de lo que somos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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