Si aprendemos a valorar en presencia, aminoraríamos el riesgo de pasar por el duelo de perder a las personas que hacen que nuestras vidas tengan un sentido y una belleza especial.

No se trata de que actuemos con miedo a perder a esas personas, ni mucho menos aferrarnos. El “no dejar ir”, está asociado a cuidar y a cultivar nuestras relaciones importantes, con la idea de dar lo mejor de nosotros hoy, con la posibilidad de hacerlo a largo plazo.

Normalmente las cosas duran lo que las cuidemos

Evidentemente no podemos garantizar que nuestros afectos nos durarán eternamente, al menos no como nos gustaría, a veces la vida nos separa de personas sin que tengamos mucho por hacer. Sin embargo, a veces somos nosotros mismos los que hacemos cosas que alejan incluso a quienes más amamos, a esas personas que hacen bonito nuestro mundo.

Quienes son luz, normalmente tienen esa facultad de contagiarnos, de hacernos vibrar más alto y eso es algo que nos conviene apreciar… Muchas veces vemos todo lo que una persona nos brindaba, cuando ya no está más. Es su ausencia la que nos habla de los increíbles beneficios que aportaba alguien a nuestras vidas.

La apreciación cambia totalmente nuestra perspectiva, la capacidad de vivir el presente y de sentir en ese momento lo bien que nos podemos sentir con alguien muchas veces cambia nuestra manera de actuar, de valorar, de agradecer, de manera tácita o explícita esa presencia en nuestras vidas.

Que quien se marche de tu vida, se vaya cargado de lo mejor de ti

Asegurémonos de que si alguien quiere apartarse de nuestro lado, lo haga pleno de todo lo bueno que pudimos darle, de no ser mezquinos en nuestro trato y mucho menos en nuestros sentimientos. Tratemos de ser para esa persona, algo de lo que ella es para nosotros.

Todos podemos pintar el cielo de colores, estar cuando nos necesitan, aportar algo positivo, todos podemos hacer la vida de alguien más sencilla, más bonita… Y no necesariamente tiene que ser alguien muy cercano, podemos acostumbrarnos a aportar pequeños detalles a cada persona que se nos cruce en el camino.

De cualquier forma, siempre nos sentiremos bien aportando algo positivo, siendo luz, facilitando en algo… Solo que muchas veces nos cerramos en nosotros mismos y no experimentamos la plenitud de hacer el mundo de alguien un poco más bonito.

El egoísmo y el pretender que los demás nos den, sentirnos más merecedores o considerar que nuestro tiempo y energías son más valiosas en comparación a quienes nos aportan positivamente, nos puede hacer tomar un camino de soledad, que los que nos quieren terminen por alejarse por no sentirse correspondidos.

Mi recomendación es que nunca te quedes con algo bueno guardado, un halago, un favor, un gesto, una palabra bonita, que no te dé pena y mucho menos pereza. Nunca sobra un gesto amable. incluso puede endulzar al más amargado que transite por la vida.

Nunca sabemos cómo un pequeño gesto puede cambiar la vida de alguien, es por ello que no debemos subestimar el efecto del bien sobre el otro… Normalmente quienes hacen tu mundo bonito, tienen esa particularidad, al menos en tu vida, para ti, son luz y si deseas que esas personas estén, simplemente cuídalas y haz lo que esté a tu alcance porque ellas puedan decir lo mismo de ti en sus vidas.

De cualquier manera gran parte de este juego se basa en dar y recibir… En aprender a amar y ser amados… Lo que es mutuo siempre se disfruta mucho más, cuando es unilateral debe ser demasiado real, tanto que llegue a ser incondicional o va terminará doliendo… Nunca le procures lágrimas a quien te ha hecho sonreír tantas veces.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

x