Lo que no me destruye, me fortalece

La vida se encarga muchas veces de mostrarnos su lado menos rosa, ése que se caracteriza por batirnos contra el piso y dejarnos prácticamente sin fuerzas, haciéndonos sentir como que el mundo acaba para nosotros o lo contrario… Estos momentos dependen obviamente de la percepción de cada quien, de la tolerancia a las adversidades, de la actitud ante la vida, de las personas que nos rodean y de nuestra entereza para sopreponernos

Lo cierto es que pocas personas se salvan de atravesar tempestades en donde se ven disminuidas, doblegadas o vulnerables ante la situación, llegando a sentir que se toca fondo, que se acaba el oxígeno y que aun dándolo todo por superar la circunstancia, el camino es arduo y complicado.

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Paradójicamente, las experiencias más fuertes que podemos pasar son las que nos generan mayores aprendizajes, las que hacen sacar de nosotros fuerzas que para nada estábamos conscientes de poseer. Lo cierto es que la vida nunca te pondrá problemas que no puedas superar, todo es una lección, todo genera una enseñanza y nos hace más fuertes para ver la vida desde otra perspectiva a futuro o enfrentar situaciones que requieran un coraje similar.

Ante las peores circunstancias no debemos negarnos, debemos aceptarlas y dejar que fluyan haciendo la menor resistencia posible, eso nos hará ahorrar fuerzas, energía vital y hará el proceso más corto en tiempo. Es necesario flexibilizarnos y adaptarnos a la situación para no rompernos.

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Las personas por lo general nacen con una fortaleza potencial, que se va haciendo presente y evidente a medida que la necesitan, los que mejor enfrentan los problemas son aquellos con mayor confianza, bien sea en sí mismos, en la vida, en los procesos o en algún ser superior, creer que se puede superar representa un alto porcentaje de un resultado victorioso.

La actitud marca una gran diferencia al momento de enfrentar la vida, en sus buenos o en sus malos momentos, estar conscientes de que todo es transitorio tanto lo bueno como la mano nos da un entendimiento superior y una forma particular de apreciar y vivir las cosas. Saber que debemos vivir cada momento y entender que cada uno de ellos nos dejará una ganancia en nuestro camino evolutivo es una actitud muy conveniente cuando nos sabemos montados en la montaña rusa de la vida.

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Sé consciente de tus capacidades, vive cada momento, agradece las bendiciones que son parte de tu vida y no te rindas, aceptar no es rendirse, es darle paso a lo que no podemos cambiar, para que fluya de la manera más pronta, generando el menor daño posible.

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