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Limerencia: un amor que se convierte en obsesión

Limerencia: un amor que se convierte en obsesión

Todos sabemos lo que es que el amor se convierta en una obsesión. Conocemos términos como “dependencia emocional” algo que es tóxico y que afecta a muchas parejas en la actualidad. Pero… ¿alguna vez has oído hablar de la limerencia?

Esta palabra “desconocida” hace referencia a un amor tóxico, pero un amor que practicamos la mayoría de nosotros. ¿El amor duele? ¿Sufres cada vez que amas? Quizás estés sufriendo limerencia…

El sufrimiento nace cuando esperamos que los demás nos amen de la manera que imaginamos y no de la manera con la que el amor debe manifestarse: libre, sin control, guiándonos por su fuerza, impidiéndonos parar

-El Zahir. Paulo Coelho-

Mi límite será mi sufrimiento

La limerencia es una obsesión mental que nos “obliga”, de alguna manera, a pensar y focalizar toda nuestra vida en torno al objeto amado o de deseo. Esta obsesión provoca impedimentos en nuestra vida diaria, uno de ellos es la incapacidad para concentrarnos.

Continuamente estarás pensando en esa persona, soñando con los ojos abiertos con una vida con él o ella. Está claro que todos en algún momento nos ha pasado algo así con la persona que queremos, pero cuando nos afecta de tal forma que nos hace infelices, esto ya es más grave.

El problema de la limerencia es la frustración, la desesperación y la impotencia porque la otra persona no muestre unos sentimientos tan profundos como los que sentimos nosotros. Pero, ¿cómo sabes, realmente, si estás sufriendo limerencia?

  • Piensas, focalizas y te preocupas por la otra persona de una forma muy intensa, volviéndose una obsesión.
  • Las expresiones más comunes que te rondan son “es que no se me va de la cabeza”, “no puedo pensar en nada más”…
  • Tenemos un gran interés por conocer cada aspecto de la vida de la otra persona, incidiendo sobre sus pensamientos y sus deseos. Esto, en ocasiones, puede llegar a incomodar a la otra persona.
  • El sexo no es nada esencial, es más, puede ser completamente prescindible. Sufrimos de un amor romántico.
  • Se llegan a sufrir verdaderos ataques de ansiedad al pensar que podemos ser rechazados, que no tenemos ninguna posibilidad o que la otra persona puede dejar de amarnos.
  • Magnificamos a la otra persona de una forma exagerada: es la mejor, la más atractiva, la más inteligente, la más buena…

¿Seguro que la limerencia no es amor?

Podemos identificar algunos rasgos de la limerencia con el hecho de estar enamorados. El problema es cuando a veces experimentamos todo esto incluso por alguien que ¡ni sabe que existimos!

La limerencia nos anula, nos puede sumir hasta en depresiones y llevarnos a la tan indeseada dependencia emocional. No deja de ser una obsesión, ya sea porque nos gusta mucho esa persona o porque necesitamos estar con alguien.

¿Cuándo piensas en amor qué te viene a la cabeza? Seguro que desde luego no la palabra “sufrimiento”. El amor no está asociado a la obsesión ni al sufrimiento, aunque a veces podamos padecerlos. Si así ocurre debemos preocuparnos por qué es lo que nos está pasando. Quizás en nuestro amor se encierre algún miedo o alguna obsesión.

La limerencia nos provoca un malestar general. Los ataques de ansiedad es algo que ocurre en la mayoría de los casos, así como el insomnio… A veces, las personas que sufren limerencia no saben por qué les ocurre esto. Esto es así porque no son conscientes de que están sufriendo una obsesión.

Otro motivo por el que podemos sufrir limerencia son nuestros miedos o negativas hacia el amor que pueden impedirnos expresar realmente lo que sentimos. En este caso, ni avanzamos ni retrocedemos, aunque visualizamos una relación idílica que no se produce porque no nos atrevemos a abrirnos por miedo. Es mejor ser sinceros y comunicar lo que sentimos, aunque sepamos que recibiremos una negativa. Solamente así, nos liberaremos.

No me quieras como yo te quiero. Porque aunque me gustaría, no te lo recomiendo. Quererte como yo te quiero duele, como un buen amor sabe doler, como duele el alma cuando ama en silencio, como duele una lágrima justo antes de nacer

-Brando. Cartas al tiempo-

A veces es difícil lidiar con los sentimientos, en ocasiones tenemos miedos Pero el hecho de sufrir de limerencia o de dependencia emocional nos permite ver qué nos ocurre, por qué nos pasa todo eso e intentar encontrarle una solución.

Aunque creamos que lo sabemos todo sobre el amor, la verdad es que necesitamos aprender a amar. Porque amar no es sufrir, amar no es atar, amar no es depender, amar no es obsesionarse, amar no es pasarlo mal… La limerencia es una opción que tú elijes. ¿Querrás seguir sufriendo por amor?

 

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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