RINCÓN del TIBET

En el amor no podemos forzar nada, ni siquiera el olvido

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En el amor no podemos forzar nada, ni siquiera el olvido

Amar a alguien lleva consigo muchísimas cosas maravillosas, sin embargo, también nos podemos ver expuestos a situaciones que nos generen dolor y en caso de acabar una relación amorosa quisiéramos poder forzar el borrar cada recuerdo o al menos la posibilidad de que vengan a nosotros en cualquier momento, para evitar llenarnos de nostalgia, de dolor, a veces de rabia y frustración.

Cuando nos vemos sometidos al dolor que nos crean las vivencias del pasado, conscientemente quisiéramos olvidar todo lo que pueda estar vinculado a ese sentimiento y muchas veces nos engañamos a nosotros mismos procurando encontrar ese estado.

Podemos distraer nuestra mente para no pensar, podemos leer libros, hacer muchas actividades, ocupar nuestro tiempo y nuestra mente en cualquier cosa que nos desconecte y aunque esto podría ayudar, debemos estar conscientes de que no estamos dándole la cara al dolor, estamos tratando de meterlo debajo de una alfombra y lamentablemente esa alfombra nos pertenece y debemos pasar sobre ella muchas veces y mientras más cosas acumulemos debajo de ella, más difícil será para nosotros transitarla.

Forzar el olvido hace que el dolor que se esconde se magnifique

Todo lo que no procesemos y dejemos de sanar hará estragos en nosotros tarde o temprano. Es necesario hacer uso de nuestras herramientas para poder lidiar con lo que no nos agrada. No debemos hacer como si nada pasa, si algo ocurrió debemos darnos el tiempo necesario para sanar, sin desesperar, entendiendo que en la medida que aceptemos esa pena podremos transmutarla.

Forzar el olvido no debe ser el objetivo

La verdad es que sacar información de nuestra mente que nos ha generado un impacto importante, a no sea por un proceso inconsciente de protección, donde bloqueamos los recuerdos dolorosos, pues es poco viable. Lo que debemos buscar es llegar a un estado en donde el recuerdo no nos duela, que podamos sonreír después de todo y donde nuestra mente no recurra a esos acontecimientos que nos generan malestar con tanta frecuencia.

No forzar nada es entender que todo es transitorio

Debemos recordar que el tiempo nos ayuda a ver las cosas de una manera diferente y que todo cambia, la alegría de hoy pueden ser lágrimas mañanas y quizás hoy lloremos por amor, para mañana sentirnos plenamente dichosos en una relación. No le demos a las cosas más importancia de la que merece, siempre en nuestra mente las cosas se complican más de la cuenta.

Aprendamos a soltar, a dejar ir, a perdonar a otros y a nosotros mismos, procuremos atesorar los recuerdos que nos llenan de alegría y así mismo no forzar ninguna situación en nuestras vidas. La vida lo incluye todo, la felicidad y la tristeza, el amor y la decepción, las verdades y las mentiras, no queramos sacar de nosotros aquello que ha contribuido a ser como somos hoy, el olvido es perder algo de nosotros, que nos ha llevado a donde estamos ahora, que siempre es el lugar correcto, aunque en el momento no lo entendamos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet 

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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