Cuando las prioridades están claras, la indecisión deja de ser compañía

A todos en algún momento de la vida, nos domina la indecisión, te asaltan las dudas y esto es natural, sin embargo, cuando en nuestra vida se hace costumbre, es necesario tomar consciencia de lo que ocurre, pues la indecisión suele ser una mala compañera.

Buena almohada la duda para una cabeza bien equilibrada! Michel E. De Montaigne

 

En este sentido, es importante tomar ciertas consideraciones que nos liberen de la indecisión:

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En principio, permítete dudar un tiempo, pero que sea prudencial, tienes que tomar una decisión si quieres seguir avanzando, pero tampoco hace falta que te agobies, evidentemente algunas decisiones requieren de cierta premura, pero siempre que podamos es necesario tomarnos un instante antes de decidir y si no es posible en determinados casos, es menester confiar en la intuición.

De cualquier manera, puedes darte un tiempo para estar confusa, mientras vas valorando diferentes alternativas.

Beneficiadme con vuestras convicciones, si es que las tenéis; pero guardaos vuestras dudas, pues me bastan las mías. Johann W. Goethe

 

mujer flotando en flor de loto

No presionarnos es un buen mecanismo para lograr la claridad mental de tomar la decisión más conveniente.

Hazte preguntas importantes e inteligentes, esto significa, indagar en aquellas preguntas que te aporten claridad y entendimiento, esto abarca aquellos cuestionamientos que involucran la parte emocional, porque la duda es muy mental y, para superar la indecisión, has de tener en cuenta a tu corazón, ¿como te sientes con la decisión? ¿hay alguna culpa? ¿involucras a alguien más en tu elección?…

Ten en cuenta que tienes derecho a equivocarte, muchas veces, es imposible saber si algo que has decidido, va a llevarte al lugar que te habías imaginado, si va a resultar o no, esto es parte del riesgo que nos concede el libre albedrío.

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Dejemos esclarecer por el tiempo las dudas. La fortuna conduce al puerto muchas barcas sin piloto. William Shakespeare

 

Si aceptas que puedes equivocarte, te quitas la presión de tener que tomar la decisión “correcta”, finalmente siempre puedes rectificar, o si no es el caso, quedará la vivencia que siempre deja el aprendizaje del error cometido.

Pase lo que pase, asume las consecuencias, ten la voluntad y la fortaleza de entender cuáles son los efectos de tus decisiones y asumelos, está es quizás la parte más difícil de la indecisión, especialmente cuando afecta a otras personas.

Date la oportunidad de vivir los cambios que provoca tu decisión y sobre todo que sean coherentes con tus prioridades, muchas veces tras una decisión o un cambio determinado, las cosas empeoran en un primer momento, para luego mejorar, por lo que es justo tomarnos el tiempo para experimentar lo que hemos elegido, pues por algo lo hicimos y aunque directamente no sea lo esperado, para cambiar de decisión siempre es mejor tener todas las herramientas.

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