RINCÓN del TIBET

En el físico no está la verdadera belleza

físico

Crecer es darte cuenta de que la verdadera belleza no está en lo físico

La belleza es tan relativa, tan sublime, se somete a los juicios de la visión del físico, pero solo la verdadera se percibe con los ojos del alma… Nuestra búsqueda de esa belleza se agudiza con el paso del tiempo, parece que lo banal lo dejáramos de lado, para encontrarnos con lo que realmente somos y queremos percibirlo en quienes nos rodean.

La belleza del alma se proyecta a través de las miradas, a través de las acciones cargadas de bondad, a través de las palabras que parecen salir de lo más profundo de los corazones para alimentar a quienes lo necesiten.

La belleza de físico es innegable, aunque ajustada a parámetros que la han estandarizado, aun así, no pierde su carácter único, sin embargo, está sujeta a la transformación propia del tiempo, a los cambios y sobre todo al juicio de quienes la aprecian, que en lugar de admirar la belleza en una flor que se marchita, solo ven los restos de lo que en algún momento fue.

Todo cambia, nada es permanente, es por ello que se vuelve prioritario el acercarnos a lo que evoluciona sutilmente, sin que sus cambios sean captables por nuestras miradas… Terminamos por aceptar, quizás con resignación que la belleza no está en el físico, en lo que vemos, sino justamente en lo que no.

La mejor muestra de amor es sentirlo a pesar de los cambios, a pesar de que no sea lo que deseamos ver, a pesar de no coincidir con ningún estándar, el amor traspasa los cuerpos, para conectar a dos alamas, que no tienen formas, que no tienen colores, que no tienen años, que no tienen lozanía o arrugas, son energía, son luz, son seres espirituales que trascienden todas las estructuras físicas y en ellas radica la verdadera belleza.

Mantente atento a ver más allá de lo evidente, es una necesidad que brota de tu interior, invitándote a apreciar algo más. A veces no encontrarás el atractivo físico en alguien, pero sentirás que la atracción será desde algo más importante y que de esa atracción te será imposible desligarte, porque cuando vez la belleza en el alma del otro, normalmente quieres mantenerla muy cerca de ti todo el tiempo que sea posible.

Cuando ves a tu alrededor con los ojos del alma, todo lo que mires cambiará, los juicios, las críticas, se sustituirán por empatía y compasión y la vida misma tomará otro sentido, más profundo, con mayor propósito, más humano y a la vez más espiritual y no será en lo que veas donde estará situada la belleza, sino e tu interior y así la proyectarás en todo lo que mires.

Por: Sara Espejo – Rincón del TIbet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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