RINCÓN del TIBET

Aunque la venganza causa placer, la paz está en el perdón…

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Aunque la venganza causa placer, la verdadera paz está en el perdón…

En muchas oportunidades de nuestra vida, sentimos que somos objeto de injustas situaciones, sufrimos decepciones que pensamos no merecer, o simplemente transitamos circunstancias en las que no nos sentimos nada bien, felices o satisfechos, situaciones causadas por terceras personas, que nos generan resentimientos y pensamientos dolorosos.

Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas. Sir Francis Bacon

 

Ante estos escenarios, generalmente pensamos de manera inmediata en el momento oportuno de vengarnos, de que esa persona tenga su merecido y sufra de alguna manera, las consecuencias de sus actos, el dolor, la decepción, o la vergüenza que nos ocasionó a nosotros o a cualquier ser querido afectado.

Resulta que la venganza se convierte en una especie de objetivo, en una meta, en una idea que aunque en algunos casos nos abandona, se olvida o deja de insistir, cuando nos encontramos ante la oportunidad de cobrar venganza ante lo sucedido, simplemente tomaremos la decisión que nos domine en ese instante.

Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él. Sir Francis Bacon

 

Sin embargo, por más placer que la venganza pueda proporcionar, resulta que no importa cuales sean los motivos, más allá de cualquier pesar, del dolor y el sufrimiento, solo el perdón brinda la verdadera paz y satisfacción, realmente nos libera y nos permite abandonar ese sufrimiento que padecimos y poder seguir adelante sin cargas ni remordimientos.

Muchos pensarán que vale la pena saborear la venganza, que vale la pena el momento de dicha que brinda, aunque luego nos sintamos completamente vacíos, pero si miramos en lo profundo, nos daremos cuenta que todo lo que causamos a los demás, lo estamos provocando a nosotros mismos, cada palabra, cada simple pensamiento, cada energía que emana de nosotros y que es dirigida a otros, simplemente vuelve y permanece allí, clavada en nuestro interior, para bien o para mal.

Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón. Jorge Luis Borges

 

Es entendido, que no todos lo seres tienen la misma capacidad para perdonar, solemos ajustar el perdón a la magnitud del daño, sin embargo, podemos siempre recurrir a el, darnos cuenta que al pasar del tiempo solo el perdón desde el alma nos puede dar paz, nos puede hacer libres, nos permite vernos a nosotros mismos sin sentir temor o pena y mejor aún, nos permite regenerar lo que hemos vivido, trascenderlo y asimilarlo.

Muchas personas que son perdonadas suelen aprender de ello, incluso aquellas que nunca lo admiten, la soberbia y el resentimiento son capas gruesas que nos cubren y que es necesario roer para aligerar nuestro paso, no importa cuanto tiempo nos lleve, menester es no cansarnos de esta lucha y terminar abatidos por los sentimientos oscuros que opacan nuestra esencia.

No te dejes llevar por los resentimientos, cualquier anécdota que puedan plácidamente contarte sobre la venganza, tiene una gran falsedad inmersa, porque nadie puede tener una conciencia plena, serena y limpia cuando es causante del mal ajeno, por el contrario, deja que sea la luz la que siempre te guíe y no importa el sufrimiento vivido, siempre nos llevará al progreso y a la sabiduría, allá aquellos que elijan vivir de venganzas y resentimientos, procura no sumarte a estas bandadas.

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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