Aprende a dejar ir las cosas que no puedes controlar

La verdad es que todos en mayor o menor medida quisiéramos poder controlarlo todo, desde las cosas más sencillas, hasta las más complejas, pero lo cierto es que por más que asumamos la responsabilidad de lo que ocurre en nuestra vida, por más que sepamos que de alguna manera creamos nuestra realidad, estemos conformes o no con los resultados, pues sencillamente hay muchísimas cosas que se salen de nuestro alcance.

Cuando no podemos distinguir hasta qué punto tenemos capacidad de acción con respecto a algo, hasta qué punto debemos insistir o en qué momento debemos sencillamente dejar ir o apartarnos de algo que no podemos controlar y que jamás llegará a estar en el punto o bajo los parámetros que deseamos, pues estamos cayendo por un agujero capaz de consumir de nosotros nuestra energía vital.

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No solamente perdemos tiempo, energía, esfuerzos, sino que con ello dejamos pasar muchas oportunidades, nos enfocamos tanto en querer cambiar o controlar algo, que probablemente nos pasa de largo aquello que ya estaba a la medida, que es bastante cercano a lo que queremos.

Pero mientras nuestros pensamientos se centren en algo específico y de manera particular, porque por lo general nos perjudicamos a través de ellos, a través de la carencia, a través de lo que no se tiene, a través de la frustración de obtener resultados diferentes a los que deseamos, nos vamos a estar colmando de sentimientos y emociones negativas, nos vamos a limitar y toda la energía se estancará, sin poder fluir, haciendo una especie de represa en nosotros, donde nada avanza sino que se hace turbio.

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Aceptar puede resultar difícil, más cuando consideramos que hemos invertido mucho, pero muchas veces es preferible una retirada al momento de darnos cuenta de nuestra mala inversión que seguir perdiendo con la esperanza de eventualmente recuperar.

Algo dentro de nosotros siempre sabe cuándo estamos invirtiendo de manera equivocada, cuándo saldremos perdiendo… Pero ojo, porque siempre hay dos voces que nos hablan, la del ego y la que se manifiesta a través de la intuición, el ego siempre nos limita con sus miedos, mientras que nuestra intuición nos guía a buen puerto. Debemos prestar atención a quién beneficia nuestras acciones, eso por lo general ayuda a distinguir entre las dos voces, si solo nos vemos favorecidos nosotros, pues probablemente es el ego el que habla.

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Escucha a tu corazón y deja ir todo lo que te dañe, te estanque, te limite, te robe tu sonrisa o tu energía en cualquiera de sus formas… No es fácil soltar, pero cuando lo haces y vives sus beneficios te vuelves cada vez más libre, sin aferrarte a nada, sin hacerte daño, pero siempre amando.

 

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