RINCÓN del TIBET

Aprende a dejar de insistir en lo que ya tuvo su momento

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Aprende a dejar de insistir en lo que ya tuvo su momento

Algunas personas pueden decir que tiene cierta facilidad para desprenderse de lo que siente que ya no es para sí, sin embargo, muchas otras, suelen empecinarse en lo que ya ha dado muchas demostraciones de que no será nunca lo que inicialmente se esperaba.

Está bien insistir, tratar de recuperar algo que nos gustaría tener de vuelta o hacer un esfuerzo adicional por obtener resultados diferentes, pero solo cuando lo hacemos por un periodo de tiempo finito, acotado, que nos dé la posibilidad de actuar de acuerdo a lo que consideramos conveniente, pero que no nos permita sumergirnos en un abismo por tiempo indefinido.

Todos sabemos cuándo ya resulta suficiente, cuándo deja de importar lo que hagamos en relación a una respuesta. Pero aun así ese punto no coincide con el hecho de detenernos, con dejar de insistir, con resguardar nuestra integridad, bienestar y especialmente dignidad.

Nada que obtengamos a cambio de nuestra dignidad puede resultar siendo gratificante. Si debemos insistir, convencer o hacer mayores esfuerzos, es porque de manera natural las cosas no fluyen y si en el peor escenario, debemos humillarnos, pues estando hechos pedazos, no inspiraremos amor, sino lástima y en algunos casos un profundo rechazo, combinado con rabia, con frustración y deseos cada vez más fuertes de interponer distancia.

Sí, muchas veces sentiremos que lo perdemos todo, que no nos gustaría estar sin alguien, que ese lugar era el perfecto para nosotros, que nos equivocamos, que lo pudimos haber hecho mejor, que teníamos todo lo que queríamos… Pero si no podemos recuperarlo, no podemos darnos el lujo de perdernos a nosotros también. Aprendamos a tomar las lecciones que nos ofrece la vida, sin que ésta sea que no debemos dejar una parte de nosotros en el camino.

Es cierto que lo que llamamos “golpes de la vida”, resultan dejándonos enseñanzas profundas y generalmente cambiándonos para siempre, pero nosotros tenemos la decisión de sumergirnos en el dolor o seguir adelante, tomando lo aprendido y con las ganas de poder escribir una nueva historia.

Si nos encasillamos en una situación que pertenece a nuestro pasado, no podremos ver las oportunidades que se nos presenten, invertiremos nuestras energías en algo que de entrada ya sabemos en qué resultará y sencillamente no avanzaremos, por eso debemos dejar de insistir. El tiempo es uno de nuestros recursos más valiosos, no lo malgastemos, dejemos el ego a un lado y aceptemos que no siempre obtendremos lo que nos gustaría.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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