RINCÓN del TIBET

Nunca pierdas la esperanza, ante las adversidades

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Ante las adversidades, nunca pierdas la esperanza

Si bien es cierto que en la vida nos toca enfrentar momentos muy difíciles, los cuales nos pueden llevar a sentir que todo pierde el sentido, que nos roba las fuerzas, que nos pueden convertir la vida en un calvario, también es cierto que lo único que nos hace salir más pronto del atolladero es la esperanza.

Las esperanza nos hace vislumbrar un cambio de escenario, nos hace sentir en nuestros corazones la posibilidad de que las cosas van a mejorar, que saldremos airosos de una situación complicada. Cuando albergamos la esperanza comenzamos a pensar en positivo y esto ya genera un cambio importante en el camino que recorrer.

La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

― Julio Cortázar

 

Cuando la esperanza se quiebra, nos vemos sumergidos en el pesimismo, en la derrota, no existe nada interno que nos mueva a salir de cualquier abismo en el cual sintamos estar. Perder la esperanza es lo mismo a darnos por vencidos, a tirar la toalla, a rendirnos… Y no estamos acá para ello.

Estamos acá para levantarnos las veces que haga falta, para darle la cara a lo que llamamos problemas con la seguridad de que saldremos victoriosos, esa actitud positiva es la que nos hace despertarnos a diario con ilusión y con propósito para llevar a cabo las pequeñas acciones que nos ubiquen donde queremos estar.

Dar gracias por lo vivido y lo aprendido es una forma de cambiar nuestra manera de pensar a nuestro favor, saber que las experiencias positivas y negativas que hemos vivido son las que nos han forjado como somos ahora es motivo para agradecer. Si las condiciones no han sido las más sutiles y las lecciones no han sido las más amables, seguramente nos han dejado un aprendizaje mucho más profundo.

Si nos resistimos, si negamos lo vivido, si no lo aceptamos, estaremos estancándonos justamente en lo que nos disgusta. Tenemos que liberarnos de emociones negativas para abrir paso a través de la esperanza a los cambios, aquellos que surgirán desde nuestro interior, cuando así lo creamos, así lo haremos.

Por lo que no debemos permitir, por mucho que hayamos perdido, que nuestra esperanza se esfume, debemos defender de cualquier sensación o pensamiento negativo a esa energía que nos moverá en la dirección más conveniente, que nos genere mayor bienestar.

El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza. ― Helen Keller

 

La esperanza debe ser alimentada por la acción, debemos hacer lo que esté en nuestras manos para que las cosas tomen el rumbo deseado, alimentando la fe y la confianza de que el resultado será positivo. A fin de cuentas, cómo reaccionamos a lo que nos ocurre será siempre más determinante que lo que nos pase.

Nosotros

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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