Muchas veces nos quedamos sumergidos en algo que nos aleja de nosotros mismos y nos alejamos tanto que ya no nos podemos reconocer, no recordamos lo que somos, ni cuál es nuestro estado natural.

Por eso lo primero que debes hacer es recordar que eres un ser maravilloso y único y que tu estado natural es la felicidad, la paz, el amor y la prosperidad. Cualquier cosa que te haga creer que debe ser distinto, te está alejando de ti.

¿Cómo podemos saber que nos alejamos de nosotros mismos?

Básicamente ante cualquier cosa que nos haga sentir mal. Evidentemente el problema no viene de afuera, sino de adentro, somos nosotros los que estamos eligiendo integrar lo que ocurre afuera de una manera que nos hace daño.

Pero mientras hacemos una revisión interna y ajustamos lo que nos dará la verdadera ruta de regreso a lo que somos y lo que nos pertenece por derecho, podemos ir haciendo ajustes en nuestro exterior. Reconociendo cuáles son los focos que nos generan mayor inquietud, más dolor, que nos hacen que desconfiemos de quienes somos y que de alguna manera nos llevan a menos.

Esto pude ser un trabajo, puede ser una pareja o una situación familiar, cualquier cosa que nos conecte con el malestar nos está alejando de quienes somos en realidad.

Podemos habernos acostumbrado a una rutina tóxica, a no sentirnos a gusto y ni siquiera presentar la necesidad de salir de donde estamos sumergidos. Pero siempre debemos ser capaces de escuchar esa voz interior que nos habla y nos invita a seguir horizontes diferentes, que nos invita a sentirnos bien, en especial de cara a nosotros mismos.

Nuestros pensamientos pueden ser los primeros que nos alejen de nosotros mismos

A veces podemos no sentirnos bien y nos vemos tentados a buscar afuera al causante de nuestro malestar, pero olvidamos darnos una vuelta para revisar qué tipo de pensamientos estamos generando, para revisar la calidad de lo que albergamos en nuestra mente. Estando el problema y la raíz de todo justo allí en nuestros pensamientos, fundamentados en las creencias condicionantes que hemos ido alimentando a lo largo de toda una vida.

Nuestros pensamientos y nuestras experiencias vitales son cíclicos, por eso es tan importante pensar positivamente, convenientemente. Si tengo pensamientos agradables, mis experiencias estarán relacionadas y más pensamientos agradables tendré.

Si por el contrario, mis pensamientos son catastróficos, derrotistas, pesimistas, lo que atraeremos estará en esa línea, vendrán a nosotros experiencias, personas y situaciones que nos hagan sentir de la manera en la cual nos hacen sentir nuestros pensamientos y evidentemente le daremos paso nuevos pensamientos asociados a las más recientes vivencias que nos harán sentir conectados a esa cadena de malestar, que no es más que un bucle.

Luego, alejarnos de esos pensamientos que nos llevan a menos es una de las mejores alternativas si queremos ver cambios importantes en nuestras vidas. Acá todo comienza a cambiar, porque todo depende de la manera en la cual vemos la vida, recibimos lo que nos ocurre y lo agregamos a nuestro sistema, todo depende de cómo interpretamos, del sistema de creencias que tengamos y para hacer modificaciones acá es necesario comenzar a cambiar el esquema de pensamiento que llevamos.

Lo demás vendrá como consecuencia

Si logramos ver positivamente la vida, si logramos filtrar nuestros pensamientos y escoger la mejor actitud que tengamos para vivir cada día, cualquier cosa que nos aleje de nosotros, no estará en sintonía y no tenemos que hacer nada, eso se resolverá por su cuenta… Es por ello que es tan importante mirar adentro y hacer los ajustes necesarios.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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