10 cosas que vale la pena aprender

Cumplí 70 años a bordo de un barco en el Atlántico, sólo para poder hacerlo en paz, sin un pastel que se incendie como el dirigible Hindenburg ni un grupo de amigos cantándome con sus voces chillonas y destempladas. E hice lo correcto: tomé un almuerzo ligero en la cubierta de popa mientras el barco navegaba entre la niebla, no lejos de donde se hundió el Titanic. Cuando volví a casa, los jóvenes empezaron a llamarme “don”, y cada vez que yo hablaba, todos guardaban silencio con respeto, lo cual me resultó satisfactorio. Esperé mucho tiempo para poder suscitar este grado de deferencia, y ahora que gozo de él a cabalidad, bien puedo compartirle a la gente algo de sabiduría.

 

1. Las reglas de la maternidad y la paternidad son éstas: no alces la voz, no hagas movimientos bruscos, no agobies a los niños. Guarda para ti todos tus pensamientos negativos. Descubre cómo disfrutar la convivencia con tus hijos, y goza con ellos lo más a menudo posible, aunque eso casi te cueste la vida.

2. Sé considerado con tus amigos porque llegará un momento en que ya no serás una compañía tan divertida y no habrá ninguna razón para que les agrades, excepto por la añeja costumbre de hacerlo.

3. Coloca un plato grande junto a la puerta principal de tu casa, muy cerca de un contacto eléctrico, y cuando regreses del trabajo o de la escuela, deja en el plato tus llaves (incluidas las del auto), tu cartera y tus lentes de sol, y conecta tu teléfono celular para recargarlo. En el tiempo que ahorrarás no teniendo que buscar estas pertenencias en la mañana, bien podrías escribir una novela de 800 páginas o componer una sinfonía o una ópera.

4. No pienses que la gente estrafalaria está enferma; recuerda que de loco, todos tenemos un poco.

5. Sé hospitalario con los desconocidos, porque tú también lo eres para muchísima gente. Ofrece ayuda. Por otro lado, tu casa es tu hogar, no un albergue abierto. Las Escrituras dicen que debes dar todos tus bienes a los pobres, pero, si lo hicieras, te quedarías pobre y tendrían que devolvértelos. Lo que sí podemos hacer todos es dar a otros el 10 por ciento de lo que poseemos.

6. No hay mucho que puedas hacer, pero debes hacerlo. Y si lo haces, probablemente descubrirás que hay más que puedes hacer, y debes tratar de hacer eso también.

7. No importa lo mucho que desees mantener en secreto un secreto; ya sabes que, tarde o temprano, alguien lo descubrirá, así que debes empezar a pensar en una buena historia desde este momento. El secreto puede ser vergonzoso, pero si logras hacer que suene interesante, serás menos objeto de lástima o escarnio. Y eso es bueno.

8. No te castigues a ti mismo. El remordimiento interminable duele. Discúlpate, repara el daño, levanta la cabeza y sigue adelante.

9. Es bueno soñar, pero el impulso de lograr cosas no es en sí mismo una muestra de talento.

10. Jamás te cases con alguien que carezca de sentido del humor. Él o ella lo va a necesitar. Es un gran reto llevar una vida íntima con tu crítico mejor informado.