El verdadero fracaso es dejar de ir tras lo que quieres

Originalmente el título de este artículo sería “el verdadero fracaso es dejar de luchar por lo que quieres”, pero no es bueno acostumbrarnos a que la vida es una lucha, que todo requiere un esfuerzo intenso, la vida es mucho más sencilla de lo que muchas veces pensamos, pero debemos aprender a fluir con ella.

Ciertamente  a lo largo de nuestra vida pasaremos por muchas etapas, algunas de ellas serán más sencillas que otras, pero la complicación siempre vendrá de la mano con nuestras creencias y nuestras pautas mentales.

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En algunas de esas etapas nos sentiremos sin rumbo, sin ni siquiera saber a dónde queremos llegar o qué queremos hacer con nuestras vidas, pero esto es normal y no debe ser motivo de frustración, sino un llamado de atención para poder ver más allá de lo evidente y poder escuchar más allá de los mensajes que nos da nuestra mente.

Una vez entendamos que más allá de cualquier otro propósito, el más importante es ser feliz, aprendiendo a amar y a ser amados, nos costará menos atravesar los diversos tránsitos, porque daremos importancia a lo que realmente la tiene, aprovecharemos nuestro tiempo e invertiremos nuestras energías en lo que realmente nos lleve a donde debemos estar.

Globo-de-diente-de-leon Renunciar

No importa cuántas veces tropecemos, en nuestro interior radican las fuerzas para levantarnos, algunas veces solo podremos darnos cuenta de nuestra fortaleza cuando nos veamos sometidos a situaciones que requieran de nosotros más de lo que creemos poder dar.

Cada vez que pensemos que algo es un fracaso, tomémonos un minuto para respondernos ¿para qué pude haber vivido esta experiencia?, ¿cómo puedo sacar bien de esta situación?, ¿qué he aprendido de todo esto?, ¿cómo puedo sacar provecho?… o cualquier otra que nos impulse a rescatar de una experiencia negativa aquello que resulta siendo positivo para nosotros y de seguro encontraremos en nuestras respuestas que un fracaso nunca es tal, que siempre queda la experiencia, el crecimiento, el aprendizaje y sobre todo el reconocimiento de lo que somos capaces de hacer ante una situación adversa.

Niña bajo la lluvia

Estamos en un continua aprendizaje, fija un norte, pero sin ser tan rígido, porque a veces apuntamos a la luna, pudiendo llegar a una estrella en otro sistema planetario, no te limites y sobre todo nunca dejes de caminar en la dirección que te dicte tu intuición.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet