RINCÓN del TIBET

Serle fiel a un infiel…

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Serle fiel a un infiel

Para quien ha perdonado una infidelidad o la ha dejado pasar, puede resultar un punto para reflexionar el serle o no fiel a quien de alguna manera le ha fallado.

Debemos advertir que en caso de considerar la infidelidad como opción, se estaría dando lugar a un peligroso juego que pondría en un alto riesgo la relación.

Se debe entender que si una infidelidad se ha dejado pasar, es porque de alguna manera se han puesto en balanza los beneficios potenciales, los sentimientos involucrados y todo lo que se quiere de una relación, y del otro lado los daños generados por la infidelidad, dándole mayor peso a los motivos para continuar, que a los que inclinan la balanza hacia una separación.

La gravedad del asunto va a depender de los acuerdos de fidelidad de la pareja, de las expectativas de cada uno de los integrantes, de los valores a los cuales cada uno se apega, de los motivos por los cuales se da cabida a una infidelidad.

Si tú me has dañado, siéndome infiel, dañarte a ti de la misma manera, no es una solución.

Aunque la fidelidad algunas veces se coloca en dimensiones exageradas, queremos rescatar acá el motivo principal que puede hacer ver una infidelidad, en este caso a quien ha sido infiel, como una mala idea.

Éste no es otro que: LA VENGANZA

Serle infiel a alguien por venganza, quizás nos haga sentir mejor por un tema de alimentación de un ego, previamente golpeado, pero sin duda no debería representar un mecanismo de reacción ante una infidelidad.

Se supone que si continuamos en una relación, no es para destruirnos en ella, es para crecer con ella, para apostar por ella, porque en caso contrario, lo más sano resultará terminarla. El ser infieles, buscando dañar al otro solo nos dañará a nosotros mismos, nos hará comportarnos en una escala de valores que puede no corresponder con la que nos identificamos y no tendremos un beneficio que podamos sostener a largo plazo.

La justicia no se basa en “ojo por ojo, diente por diente, esto solo nos lleva a convertirnos en quienes no somos, en lo que daña, en lo que consideramos insano. La justicia es que cada quien reciba lo que le corresponde, pero sin colocarnos en un lugar que nos haga sentir inferiores a nosotros mismos.

Hay muchas parejas que logran superar una infidelidad, mientras que otras deciden intentarlo y el resultado es caótico. Obviamente todos vamos aprendiendo en el camino, a través de cada relación.

Si crees que te hará sentir mejor el serle infiel a quien te fue infiel, pues podrás sentir por un momento que es así, pero luego puede generarse un efecto contraproducente que te haga sentir peor aún y quizás termines sintiéndote nuevamente una víctima, porque justificarás tu infidelidad como una reacción a un comportamiento previo y mientras te sigas sintiendo víctima, nunca tendrás verdadero control, aun cuando quieras adoptar el papel de victimario… Que de hecho estos dos roles suelen actuar cíclicamente.

Si le diste otro sentido a la fidelidad y quizás se han dado mayores libertades en la relación a partir de la primera infidelidad descubierta, pues las que sigan no generarán mayor efecto, pero de seguro será una puerta que no se podrá volver a cerrar.

Mi recomendación: solo haz lo que de corazón te haga sentir bien, con lo que te sientas realmente cómodo y trabaja cada día por tu versión mejorada. Al final no se trata de serle fiel a alguien más, sino de serte fiel a ti mism@.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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