RINCÓN del TIBET

Nunca le falles a quien le importas…

Nunca le falles a quien le importas…

Si bien es cierto que los seres humanos somos imperfectos y por ende nos equivocamos, es una realidad que estamos provistos de inteligencia y sabemos con certeza qué es bueno y qué no lo es.

Entonces, ¿por qué dañamos a otros? ¿por qué traicionamos, defraudamos, fallamos y traicionamos?…
Me atrevo a generalizar porque todos lo hemos hecho por lo menos alguna vez.

¿Es acaso que nuestra naturaleza tiene la culpa, o que simplemente es una justificación mediocre para resarcir éstas crueles acciones? Yo no lo creo. Por favor, al caminar por la vida procura no fallarle a nadie, mucho menos a quienes te demuestren que tu vida en la suya verdaderamente tiene un gran valor.

Trasciende pues, en correspondencia en estima con las personas que te rodean. A veces un simple “lo siento” no es suficiente. Si bien nos dicen, que no debemos guardar rencor, que no seamos orgullosos, que perdonemos, no es tan simple y es a veces un verdadero desafío hacerlo.

Pero no quiero hablar de las consecuencias, es más bien, adelantar el hecho y evitarlo. Muchas veces el “daño” se hace porque se piensa que si algo que tenga que decirse o hacerse va a provocar un dolor en alguien, es mejor no decirlo o no hacerlo, sin embargo, al no enfrentarlo provocamos un dolor mucho mayor.

Ser sincero, hablar las cosas a tiempo, expresar lo que se siente o piensa, no es tan sencillo como pareciera; casi siempre es más bien imposible hacerlo, es un reto y un riesgo que pocos se atreven a correr.

Pero siempre será mucho mejor hacer frente a las situaciones difíciles, tomar al toro por los cuernos y llamar al pan, pan y al vino, vino. Las cosas por su nombre, tan claro como son; y quizá no podrás evitar el sufrimiento de un tercero, eso será inevitable, pero te sentirás mejor siendo sincero.

En la vida a veces tendrás el papel de malo… Está bien, serán muchas veces, pero procura no ser sangriento; no provoques heridas de muerte, no asesines relaciones, ni propines golpizas a verdaderas amistades. Recuerda que el malo no siempre termina mal, pero a veces, sólo algunas veces, con suerte se le perdona.

Así que sé un personaje digno siempre.

Por favor, no defraudes, no falles, no lastimes, no traiciones nunca, por ningún motivo a quien te ama, quiere o aprecia. No lo hagas porque no lo merecen y mucho menos, lo esperan.

 

Se trata de que cuando te vayas de este mundo o desaparezcas del mundo de alguien más, se te recuerde con gusto y quizá aunque causaste un mal momento, siempre sabrán que fuiste digno y eso finalmente se sentirá bien.

Y recuerda algo importante: Un “lo siento” en muchas ocasiones no es suficiente y entonces lo lamentarás.

 

 

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