RINCÓN del TIBET

La Navidad más que una temporada, es un sentimiento

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La Navidad más que una temporada, es un sentimiento

Me encanta la temporada de navidad, no tanto por la connotación religiosa que lleva consigo, sino por la energía que la acompaña. En navidad todos vestimos lo mejor que podemos y para nada me refiero a nuestra ropa, me refiero a que nos colocamos la mejor versión como seres humanos que tenemos, nos colocamos los accesorios de la solidaridad, de la hermandad, de la sensibilidad, de la generosidad y nos perfumamos con esencias de esperanza, de fe, de optimismo…

La navidad nos permite experimentar lo que se siente cuando somos decidimos ser mejores, cuando nos contagiamos de la luz de la temporada, intentando compartir lo que tenemos, procurando que todos los que apreciamos reciban algo de nosotros, e inclusive por aquellos de quienes no sabemos ni sus nombres, muchas veces se ven beneficiados por nuestras acciones, donaciones y detalles y por una temporada, quizás por un día, el mundo se convierte en algo más amable.

Y no importa a qué religión se pertenezca, porque la cantidad de personas que le da fuerza a la navidad es tal que es capaz de propagar esa energía a cada rincón del planeta. La navidad, más allá de ser una temporada, es un sentimiento, un sentimiento colectivo que se hace presente para abrigarnos el corazón y para unirnos como familia, como comunidad, como sociedad, como humanidad…

Veamos la navidad como una oportunidad perfecta para conocernos y saber de lo que somos capaces, que podemos sacrificar un tanto nuestros propios beneficios, pero que si con ello colaboramos con la vida de alguien más, habrá valido la pena.

Busquemos las posibilidades de ayudar, de estar, de demostrar afecto, de sumar… Que durante estas navidades no nos limitemos a las tradiciones superficiales, sino que rescatemos la esencia de la época.

Rescatemos el tiempo en familia, agradezcamos la posibilidad de reunirnos y compartir momentos que alimentarán nuestros corazones, dejemos huellas en cada una de las personas que nos rodean. Seamos esa parte que ilumine al mundo, que la llene de esperanza, de hermandad y que ese espíritu navideño, esa energía, ese sentimiento no se limite a un día, a una semana, a un mes… Sino que encontremos cada día los motivos necesarios para ser mejores, para compartir, para apreciar las cosas importantes…

La navidad no es una época, es un sentimiento y su esencia puede acompañarnos siempre, y no despertarse por períodos cortos de tiempo. Que tu corazón se alimente de bellos momentos y que todas las cosas bellas que has deseado, se materialicen y se hagan parte de tu vida, que el dar sea más valioso que el recibir y que puedas ver los milagros de la vida ante tus ojos a cada instante… Estos son mis deseos para ti en esta navidad.

¡Felices fiestas!

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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