RINCÓN del TIBET

Las redes sociales muestran una falsa imagen de felicidad

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La falsa imagen de felicidad mostrada en las redes sociales

Hoy en día, cuando las redes sociales ocupan un lugar protagónico en nuestras vidas, es muy sencillo mostrar una imagen que proyecte exactamente lo que queremos, la cual no necesariamente coincide con nuestra realidad.

Si bien es cierto que puede resultar pesado compartir problemas personales a través de nuestras cuentas de redes sociales, a menos que el propósito sea obtener algún tipo de apoyo y se esté usando el poderoso medio de propagación, para generar algún efecto. También lo es el hecho de que muchas cosas, especialmente positivas, que publicamos en nuestras redes sociales no están asociadas a lo que fue el momento como tal.

Luego, está resultando más importante para muchos obtener la aprobación de los demás a través de los likes en redes sociales, que hacer que el momento realmente valga la pena y esté sumergido en el ambiente en el cual lo proyectamos.

Las cosas más maravillosas no las podemos captar en una foto, lo que sentimos al abrazar, como late nuestro corazón al estar cerca de alguien, el sabor de una exquisita comida, el frío en el estómago al lanzarnos por una montaña rusa (real o metafórica), el amor que sentimos… Y esto no va en contra de que nos guste o no intentar capturar esos momentos en una foto e incluso compartirla con quienes hacemos vida social real y virtual.

Lo que es prioritario rescatar es que la foto no sea lo importante, que publicarla no sea lo importante, que el momento como tal no quede de lado por darle protagonismo a lo que no debería tenerlo. No debemos convertirnos en una fachada que alimenta una vida virtual falsa en redes sociales, con una vida real vacía. Lo que proyectamos debe ser congruente con lo que vivimos. No porque tengamos algún tipo de compromiso de honestidad con nuestros seguidores, sino por lo que implica a nivel psicológico y emocional estar haciendo lo contrario.

Si queremos enfocarlo desde otro punto de vista, más allá con lo que deseemos proyectar, sería prudente elegir qué tan pública o privada queremos que sea nuestra vida. A veces no sabemos qué tanto nos exponemos con una simple foto, con una ubicación, con una etiqueta. A veces pensamos que la mayoría solo ve nuestra vida a través de su móvil por curiosidad o en el mejor de los casos por aprecio. Pero esto no es necesariamente cierto, inclusive los que aparentan alegrarse por nuestra felicidad (sea real o no), pueden sentir envidia, frustración, celos, etc. Y a fin de cuentas esas energías cuentan y a veces influyen.

Adicionalmente debemos protegernos de antisociales, de pedófilos, de estafadores, de secuestradores, de amantes celosos, de ladrones… Y estas cosas a veces muchas veces no las consideramos al momento de postear una foto o describir una maravillosa experiencia.

No perdamos el norte, ¿queremos compartir lo positivo de nuestras vidas, queremos dar mensajes inspiradores, queremos contagiar al mundo de cosas positivas?, ¡está muy bien! Pero si lo queremos es pretender proyectar una vida que no tenemos, generar envidia, generar conflictos, hacer sentir mal a las personas que nos siguen o preocuparlas sin motivos reales, entonces nos debemos una revisión profunda.

La vida es hermosa y podemos cargarnos de momentos maravillosos, independientemente de si son sometidos al gusto de nuestros seguidores. Que tu vida no se convierta en una divertida narración para quien la lee y en una triste historia para quien la interpreta. A fin de cuentas, ¡el único like que debe importante con relación a tu vida es el tuyo!

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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