RINCÓN del TIBET

La depresión como odio o desprecio hacia uno mismo …

desprecio

Aunque la depresión puede tener diversas causas, una de ellas tiene como base un mecanismo muy similar al del prejuicio o desprecio hacia otras personas, con la diferencia de que, en este caso, sería un desprecio vuelto hacia uno mismo.

Cuando alguien tiene algún tipo de prejuicio hacia los demás, pensará cosas como: “odio a este grupo de personas, odio su modo de ser, su modo de vestir, detesto como hablan” En algunas personas deprimidas, el modo de pensar es muy parecido, aunque dirigido hacia ellos mismos: “Me odio a mí mismo, odio mi modo de hablar, mi modo de ser, detesto la clase de persona que soy”.

 Conocer la causa de la depresión es fundamental para poder tratarla, pues dichas causas pueden ser muy variadas. El odio o desprecio hacia uno mismo es una de ellas. Se trata de pensamientos hacia uno mismo muy arraigados en la mente que posiblemente se originaron en la infancia como consecuencia de experiencias negativas o el rechazo o desprecio de los demás.

Las causas del autodesprecio

Rechazo. Estas personas pueden pertenecer a minorías rechazadas, de manera que, tras ser víctimas del prejuicio de los demás, lo han acabado interiorizando y odiándose a sí mismos. O bien puede tratarse de personas que, sin pertenecer a ninguna minoría rechazada, han sido víctimas de desprecio por parte de su familia, víctimas de acoso por parte de compañeros en la infancia, etc.

Fracaso. En otros casos, el odio hacia uno mismo puede estar generado por experiencias de fracaso. Por ejemplo, cuando una persona considera que no ha logrado nada en la vida y se siente decepcionada consigo misma y fracasada puede acabar sintiendo también esta sensación de autodesprecio.

 Obviamente, el fracaso por sí solo no es suficiente. Hace falta también que la persona interprete ese fracaso como una prueba de su supuesta inutilidad, incapacidad, estupidez, etc.

Perfeccionismo excesivo. El odio hacia uno mismo suele ir también acompañado de ideas perfeccionistas y falta de compasión por uno mismo.

 Es decir, se trata de personas que se exigen mucho y se tratan a sí mismas con gran dureza si no logran tener la vida que un día soñaron tener.

Qué puedes hacer…

Sea cual sea el motivo del odio hacia uno mismo, puede dar lugar a una depresión causada por las visión tan negativa que una persona tiene de sí misma. Por este motivo, el tratamiento debe ir encaminado a modificar esas ideas y cambiarlas por otras más realistas: las personas no somos perfectas, todas tenemos defectos, cometemos errores o somos poco habilidosos para ciertas cosas; por tanto, si nos empeñamos, todos encontraremos motivos para odiarnos. 

Simultáneamente, todos tenemos también buenas cualidades, somos buenos o incluso brillantes en determinadas cosas y, a menudo, no nos equivocamos en nuestras actuaciones o decisiones sino que simplemente tomamos la mejor decisión posible en base a las circunstancias y los conocimientos e información de que disponemos en ese momento. Es fácil decir “debería haber actuado de otro modo” cuando ya hemos visto las consecuencias de nuestra decisión pero en el momento de tomar esa decisión no teníamos toda esa información y, por tanto, no sabíamos que estábamos cometiendo un error.

Las personas que se odian a sí mismas han aprendido a ver solo su lado negativo, a magnificarlo, al tiempo que minimizan y pasan por alto todo lo bueno que hay en ellos. Se trata, por tanto, de un pensamiento sesgado y poco realista que te lleva a la depresión y la infelicidad. Pero la buena noticia es que, con un poco de trabajo, y la ayuda de un psicólogo si es necesario, ese modo de pensar puede cambiarse. 

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