RINCÓN del TIBET

Hay quienes te mantienen cerca por si te necesitan para algo

cerca

Hay quienes no te quieren, pero te mantienen cerca por si llegan a necesitarte para algo

Para muchos, las personas que les rodean, tienen netamente un carácter utilitario y pueden ser fríos y calculadores al momento de decidir de quienes se rodean. Lo más cumbre es que les importa poco lo que los demás puedan sentir por ellos, solo les interesa el beneficio que puedan obtener de esa relación en un presente o a futuro.

No podemos ver a las personas como si se tratase de proveedores de servicios o si solo sirvieran para satisfacer nuestras necesidades, debemos considerar que cada uno tiene sentimientos, proyecciones, expectativas, que pueden llegar a alimentarse de mentiras, por tener a su alrededor personas que lo mantienen allí solo a nivel de contingencia por si se llegase a necesitar.

Pareciese que estuviésemos hablando de una reserva de comida, de un respaldo de información digital, de un dinero ahorrado… Pero no, hablamos de personas, que sienten y padecen, que se ilusionan y se enamorar, y que si su autoestima está un poco golpeada pueden conformarse con poco, aunque la mayoría de las veces ni cuenta se den que son un simple plan de respaldo para quien interesadamente las mantiene cerca.

Los intereses pueden ser muy diversos, pero sin importar las intenciones finales, a cada quien hay que respetarlo, permitirle que haga su vida, no conservarlo cerca si no se tienen intenciones diferentes de utilizarlo a futuro.

Recordemos siempre que lo que sembramos, cosecharemos, si mantenemos cerca a quienes nos aprecian y nos quieren, solo por interés, sin ninguna retribución sincera, sino casi a nivel de inversión de capitales, muy probablemente, más temprano que tarde, comenzaremos a recibir el amor distorsionado, el amor interesado, el amor calculado, el amor de repuesto.

No hagamos nada a los demás que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros, muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que estamos malqueriendo o utilizando a alguien, inclusive en estos casos podemos llegar a un estado de arrogancia que nos haga pensar que inclusive le estamos haciendo un favor a quien mantenemos cerca, solo por el privilegio de darnos a nosotros.

Aterricemos, nadie vale más que nadie, si nosotros no sabemos querer, liberemos a quienes si son capaces dentro de esa despensa y dejémoslos ir, a un sitio donde realmente sean queridos, valorados y respetados. Aunque es mucho más probable que el otro lado aterrice primero y se dé el valor que le corresponde dando en donde pueda ser correspondido, sin intereses de fondo y en relaciones honestas donde la interacción es beneficiosa para ambos lados.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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