RINCÓN del TIBET

Hay personas que están, estén donde estén

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Hay personas que están, estén donde estén

Algunos de nosotros podemos dar fe de que ciertas personas no necesitan ocupar un espacio físico para que podamos sentir su presencia en nuestras vidas. Alguien puede ser inalcanzable ante nuestras manos, pero están más presentes que cualquiera de los que nos rodean, sin importar donde estén.

Y a veces resulta que son esas personas las que resultan más importantes en nuestras vidas y no, no nos engañamos, sentimos deseos de tenerles cerca, de abrazarles, de estrecharles, de escuchar sus voces, así de cerquita, casi que en forma de susurro a nuestro oído. Pero por un motivo u otro, esa distancia física, no es posible reducirla y no nos queda mucho más que resignarnos, que conformarnos con lo que tengamos, con recuerdos, con experiencias, con legados, con llamadas o con lo que sintamos que nos acerca al menos de manera emocional a esa persona especial.

Quizás es cierto que nunca estaremos con una persona diferente a la que necesitemos para nuestro crecimiento en cada una de las etapas de nuestras vidas, pero eso no nos facilita el hecho de tener que aceptar que algunas personas solo tendrán una manera de estar.

Algunas veces nos sentiremos plenos, algunas veces sentiremos ganas de desocupar ese espacio y otras veces ignoraremos que está ocupado. Inclusive la primera opción, donde nos sentimos satisfechos con esa presencia particular de esa persona en nuestras vidas, puede limitarnos, podemos sentir en cualquier caso que ya tenemos lo que requerimos y nos podemos conformar con un amor que alimentamos a través de la ausencia y la distancia.

Aun cuando pretendemos ignorar el lugar que hemos otorgado a alguien, sentiremos la presión cuando intentemos darle cabida a alguien más y sencillamente no quepa. Así que no diremos que esté bien o mal mantener en nuestra mente y corazón a personas que no están de la manera convencional, pero sí diremos que tendremos que tener especial cuidado de no sabotear nuestra vida y nuestras relaciones porque se nos complique manejar la situación.

Nuestro amor es ilimitado, no dejemos que porque hemos decidido mantener latente a quien no está, esto interfiera en nuestras vidas y nos haga idealizar en la distancia, alejar a quienes pretenden estar o nos haga conformarnos con lo que un día fue, sin poder a dedicar un tanto más de nosotros a lo que ocurre en presente en nuestras vidas, a lo que nos ofrece la vida hoy en día, a quienes pueden abrazarnos y nos pueden ofrecer aquellas muestras esenciales que solo podemos sentir en presencia.

Sin dejar de lado nuestra parte esencial, agradezcamos nuestras relaciones, nuestros amores y la capacidad de resguardar nuestros afectos como tesoros. Muchos atan al amor a cualquier cantidad de condiciones y justo allí, deja de ser verdadero, así que honremos a esas personas que están, estén donde estén.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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