RINCÓN del TIBET

El perdón es sencillo, lo complicado es olvidar

El perdón es sencillo, lo complicado es olvidar

 

Todos hemos vivido experiencias maravillosas junto a otra persona, y cuando todo se acaba siempre son esas las que flotan de entre todos nuestros recuerdos. Unos las han vivido durante años y otros durante meses, pero el tiempo a veces da igual, lo que importa son el peso de las experiencias. Todos echamos de menos. Sé que la echas de menos. Todos hemos sufrido por alguien y créeme, alguien ha sufrido por ti. Sé que lo sientes, que no era tu intención. Y por eso mismo, no pasa nada. Como bien se dice, el perdón es sencillo, lo complicado es olvidar.

Las decisiones pesan. Se arrastran. Te siguen. Te acechan. Se hacen parte de ti, y te hacen cambiar. Pero sobre todo, las decisiones se toman, poquito a poco, con un chorrito de ron o palo seco. Pero se toman, porque sin ellas, no habría mapa que recorrer.

¿Sabéis que pesa más que las decisiones? Las dudas, los remordimientos, los “y si…” que se cuelgan por nuestras paredes y nos encierran bajo llave.

Sé que tomar una decisión es complicado. Que una parte de ti ve cómo te alejas de las posibilidades que dejas atrás. Pero si te decidiste fue por algo, fue porque en ese momento sentías que era lo mejor para ti, y a la larga, para los dos. No creo que haya decisiones correctas o erróneas, de todas se saca algo bueno y algo malo. Y si fue otra persona la que tomó esa decisión por ti, si fue la que dio el paso, sería por algo. ¿Quieres estar con alguien que no quiere estar contigo? ¿Quieres esperar a que se de cuenta que se equivocó? ¿Prefieres perderte todo lo bueno que te está esperando?

¿Sinceramente? No creo que el amor todo lo pueda. Puede sonar amargo, puedes pensar que digo esto porque no soy lo suficientemente fuerte, optimista, que hay rencor en mis palabras. Pero no es así, lo digo con la mayor ternura del mundo: no creo que el amor todo lo pueda. No creo que sacrificar tu vida, tu salud, tus amigos y tu familia por amor vaya hacerte feliz para el resto de tus días. Creo que si sacrificas todo eso, estás sacrificando una parte de ti, y ni es amor, ni nadie debería permitir que cometas semejante locura. Y que un día, con el paso de tiempo, cuando las cosas no hayan salido como esperabas o hayas tenido el mejor de los resultados. Un día, aparecerá la culpa, y lo manchará todo de gris.

¿Sabéis que creo? Que puede que no sea amor, que es tan fácil decirlo, proclamarlo, gritarlo a los cuatro vientos. Pero es tan sumamente difícil demostrarlo y que te lo demuestren. Más allá de las palabras, que un “te quiero” se escupe sin reparos. Y que es comlicado.  Lo que para ti es una demostración sin precedentes, para otra persona no es más que un simple gesto.

 

¿Para siempre? Si no sabes que vas a hacer mañana, cómo puedes prometer a nadie una eternidad.

 

Sí, en esta vida hay que arriesgar  y el que no arriesga no gana. Arriesga, hazlo si crees que merece la pena, pero antes piensa en ti. No digo en tu dignidad, ni tu cordura, ni en la opinión del resto, eso qué más da. Piensa si estás retrocediendo todo lo que habías avanzado. Recuerda, “la primera vez que me hagas daño será culpa tuya, la segunda, la culpa será mía”. No es que no crea en las segundas oportunidades, sino que en demasiadas ocasiones se regalan, y no ha ser así pues tienen un valor incalculable.

También, quiero deciros, que las personas cambian. Que tal vez lo que recuerdes de ella o de él no sea más que las migas del pasado, que el tiempo hace cambiar a las personas, pero el amor también. Si alguna vez te has preguntado quién es esa persona y qué ha sido de la te enamoraste, créeme, es la misma. Simplemente con un poquito menos de azúcar mezclado en vuestras miradas. Que las personas siguen su vida. Porque si la dejaste marchar, no estará para siempre esperando que te arrepientas. Y te dolerá. Te dolerá mucho. Y la próxima vez, porque créeme que la habrá, esto te habrá enseñado justo lo que necesitas saber.

La verdad, no creo que un clavo saque otro clavo. Que cuando dejas a alguien atrás tienes que dedicarte tiempo antes de tener seguro qué quieres hacer y quién quieres ser. Que mendigar amor para curar un corazón roto sólo lo hace más añicos.

Y, por último, sí. El tiempo cura más que cualquier botella de whisky. Que cuando digo tiempo no son unos meses, puede que sean años, más de lo que pensabas y más de los que te gustaría.

Nadie está destinado a pasar sus días sólo. Nadie. Todos nos equivocamos alguna vez, la vida sigue su curso. No queremos verbos en pasado, sino en presente. Mucha suerte, aunque no la necesites.

Scroll al inicio
Hola! Necesitas ayuda