RINCÓN del TIBET

Cuando te preocupas, solo agravas tus problemas

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Cuando te preocupas, solo agravas tus problemas

Sería realmente útil entender que nuestros problemas se agravan con nuestra atención y aparte de ello actuar en consecuencia. Sin embargo, la mayoría de nosotros tiene como rutina programada el pensar que afronta un problema y debe darle vuelta en la cabeza, incluso cuando ni siquiera se piensa en una salida para determinada situación.

El enfocarnos en algo, hace que ese algo crezca en nuestras vidas, sea agradable o desagradable para nosotros. Lastimosamente también tenemos la costumbre de centrarnos justamente en eso que nos preocupa, que quisiéramos que no existiese y sin darnos cuenta damos entrada a todos sus similares y derivados.

Si nos enfocamos en lo que nos agrada, poco a poco las otras cosas van perdiendo valor, inclusive hasta el punto de desaparecer. Bien decía Loise Hay:

Ya yo no arreglo mis problemas, arreglo mis pensamientos y mis problemas se arreglan solos.

Solo basta con ir cambiando nuestro enfoque, buscando que nuestra mente se acostumbre a mirar y a procesar distinto. Debemos aprender a hablar más de lo que está bien en nuestras vidas, de lo que queremos, de lo que sí tenemos, y no enfocarnos en lo que no queremos, en lo que quisiéramos evitar o en lo que no nos gusta.

De esta forma le daremos al universo el claro mensaje de lo que queremos que se siga manifestando… Crearemos de manera deliberada la vida que deseamos. Porque siempre estamos creando, pero ¿desde dónde?, ¿qué creamos desde la preocupación, el miedo y la angustia? Más situaciones que sintonicen con esa emisora y por ende más preocupación, más miedo y más angustia.

Si nos enfocamos en lo que marcha como queremos, si nos enfocamos en lo que nos agrada, si nos conectamos con aquello que tenemos, nos vamos a sentir mucho mejor anímicamente y cuando creamos desde allí, cuando atraemos desde la alegría, la gratitud, la esperanza, el optimismo, pues nuestras experiencias nos harán mantenernos en esos estados y obviamente lo que en algún momento nos preocupó cada vez tendrá menos cabida.

No es de la noche a la mañana que perderemos la costumbre de preocuparnos, pero si vamos diariamente tomando acciones para mejorar nuestro enfoque, paulatinamente eso que hacemos de manera consciente, paso a paso, se volverá un hábito y siendo tenaces, más pronto que tarde nuestra mente inconscientemente se acostumbrará a trabajar a nuestro favor, sin limitarnos o sabotearnos.

Lo que crees son problemas, irán alejándose de tu vida a medida que les quites tu atención. Imagina que tu vida es solo lo que ves a través del lente de una cámara y lo que está fuera del encuadre va desapareciendo… Decide, ¿qué quieres que permanezca en tu vida y qué quieres que vaya despareciendo de ella?

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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