RINCÓN del TIBET

Cuando llega la hora… adiós hijo

Cuando llega la hora… adiós hijo

La meta es partir. Giusseppe Ungaretti

 

A todo el que es padre le llega el momento de despedir a sus hijos, los hijos nacen, crecen, se van desarrollando y van evolucionando en la mayoría de los casos, cercanos a sus padres que son sus guías y orientadores, sin embargo, como es natural en la vida, llega el momento en el que tienen que partir y en el que como padres, nos corresponde la ardua tarea de dejarlos ir y asumir este proceso como algo normal.

Las condiciones actuales del mundo en general, han ocasionado que los hijos permanezcan más tiempo que en épocas anteriores junto a sus padres, bajo su tutela, bajo su responsabilidad, las cosas se han hecho un poco más difíciles y cuesta arriba, sin embargo, lo natural siempre es que el hijo tome su rumbo, forme su propia familia y enfrente su destino y los padres, en nuestro rol prácticamente eterno, una vez que asumimos esta responsabilidad, tenemos el deber de llevar a nuestros hijos hasta el inicio de ese camino y debemos estar preparados para el momento de despedirlos.

Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz. Paulo Coelho

 

No tenemos que hacer de la partida de nuestros hijos una experiencia dramática, triste y desgarradora, en la medida en que nosotros los padres entendamos y aceptemos que es un proceso completamente normal y natural, nuestros hijos iniciarán su camino con mayor seguridad, llenos de fortaleza y con la plena confianza de contar con el respaldo entero de sus padres y de su tranquilidad, corresponde entonces a nosotros como padres, conducirlos y orientarlos en esa decisión y darles las herramientas necesarias, para afrontar esta despedida porque si bien es un proceso natural de la vida, no deja de ser un tanto doloroso desprenderse de los hijos, aunque el decirle adiós en un momento determinado, no signifique una partida eterna, seguramente habrá reencuentros y muchos otros momentos de mayor placer junto a nuestros hijos.

La partida de nuestros hijos puede ser el momento perfecto para retomar de lleno nuestro tiempo, ese tiempo que vivimos dedicados por completo a nuestros hijos, podemos buscar actividades que nos gustan, que nos complazcan, un poco de ejercicio físico, relax espiritual, buscar momentos para compartir, retomar viejas amistades, renovar la relación de pareja, incluso realizar ese viaje que tanto deseamos y que tuvimos que postergar, decir adiós a los hijos no tiene que ser una triste situación, por el contrario debe estar llena de la satisfacción, de haber sido su pilar durante todo el tiempo de su crianza y desarrollo y ahora tener la fortuna de verlos partir hacia el éxito.

Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor. George Eliot

 

Dejarlos ir también es una responsabilidad que nos toca como padres, entenderlo, asumirlo y aceptarlo, ofrecerles siempre el nido cálido donde crecieron y donde tendrán la seguridad de que siempre podrán regresar, encontrando el mismo amor que les dio la bienvenida al mundo…

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