Un ejercicio que debes atreverte a hacer con tus hijos…

Todos como padres, o responsables de la crianza de niños, solemos cometer errores, lamentablemente más errores que aciertos, pues el orientar a los niños no es algo que se aprende  en un aula de estudios, más bien trata de ensayo y error, sin embargo, cuando se es padre, en cualquier forma, intuimos, presentimos y tenemos esa voz latente que nos indica que algo no anda bien, no solo con nuestros hijos, sino principalmente con nosotros mismos.

Aunque erremos muchas veces en la forma de reprenderlos, de orientarlos, en la escasa paciencia, en la intolerancia e incomprensión, en la falta de tiempo y de dedicación exclusiva a nuestros hijos, siempre sentimos ese pequeño pellizco que nos señala, que nos recuerda que algo anda mal y que aunque continuemos adelante fingiendo no saber nada, no significa que ese algo desaparecerá.

madre

Los niños son educados por lo que hace el grande y no por lo que dice. Carl Jung

 

Muchas veces ignoramos lo que nos nuestros hijos nos dicen especialmente porque ellos suelen utilizar maneras bastante particulares de manifestar su inconformidad, preocupación, ansiedad, cansancio, tristeza y angustia, de hecho, para ellos es cuesta arriba intentar hacer llegar a nuestros oídos sus verdaderos sentimientos sin sentirse amenazados.

Ante este juicio, muchos padres se sentirán horrorizados, pueden llegar a pensar miles de veces que no es su caso, que su comunicación con sus hijos es perfecta, es directa y que de seguro no hay nada que ellos no sepan de sus hijos…pues entonces comparto este ejercicio con ustedes, para realizarlo con sus hijos, servirá para satisfacer nuestros pensamientos y aprender a descifrar sus rostros.

El comportamiento de los niños es un reflejo del de los adultos. Examina que te impide amarte y disponte a liberarte de ello. Serás un maravilloso ejemplo para tus hijos. Louise Hay

 

amor

Ayudaba a mi hijo a hacer una tarea en la cual debía inventar un cuento sobre las normas de convivencia en la familia, tratando de inducirle una idea principal para que el mismos desarrollara la historia, le pregunte ¿qué observas tú en tu familia?... para mi sorpresa, el rostro de mi pequeño empezó a cambiar y su sonrisa se transformó en pensamiento profundo, en una vaga sonrisa, en un matiz de preocupación, en deseos de ser y en confusión…al menos esto pude descifrar, así que ligeramente lo invité a expresar lo que él observaba, sin temor, sin angustia, sin presión, solo la libertad de plasmar en un cuento sus sentimientos en torno al tema.

En la educación de los niños es más conveniente decir no en voz baja que decir si gritando. Goni

 

 

Los resultados fueron maravillosos, porque no solo él mismo se dio cuenta del sacrificio diario de sus padres por ser más que orientadores, compañeros, se dio cuenta de la rutina, de los beneficios de estar juntos, pero además me mostró matices de su preocupación que para mi no existían o simplemente pasaban desapercibidos, alguna discusión familiar, un castigo determinado, una situación que realmente lo había incomodado y no lo exteriorizó.

ilusión

Ocurre que por la mente de nuestros hijos pasan muchas cosas, incluso sucesos que no podemos captar en el momento y que de alguna manera se olvidan porque no nos parecen trascendentales, sin embargo, permanecen en la mente de los pequeños esperando quizás ser aclarados, este ejercicio que me tomó un mínimo espacio de tiempo, le permitió no solo a mijo indagar en lo que observa en su familia que es su entorno diario, sino que además me llevó a mi, a darme cuenta de que deseaba repetir aquella conversación cada cierto tiempo, esto me permitiría mantenerme alerta y especialmente poder darle a ellos la oportunidad de liberarse positivamente de lo que le aqueja y compartir lo que le hace feliz…atrévete, escucha sin interrupciones apresuradas y disfrútalo.

 

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