RINCÓN del TIBET

Recuerda quiénes estuvieron contigo cuando lo necesitaste

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Ten buena memoria con quiénes estuvieron contigo cuando lo necesitaste

Muchas personas tienen memoria selectiva y esto es un arma maravillosa para no recordar cosas que nos despiertan emociones negativas, cosas que nos duelen, que nos avergüenzan, que nos perturban o han generado algún tipo de trauma. Si no se está evadiendo, sino que se es capaz de realmente olvidarlo, resultar realmente beneficioso.

Sin embargo, por desagradecidos o desmemoriados hay quienes olvidan a aquellas personas que estuvieron sus lados en momentos cruciales de sus vidas, que han apoyado, que han aportado su granito de arena o sencillamente han presentado su hombro para que quien lo necesite pueda sostenerse en él.

No podemos ir por la vida asumiendo que nos merecemos que los demás nos rindan cultos, nos hagan favores, nos levanten de nuestras caídas, para luego no poder ni siquiera recordar los que estuvieron ahí. Quien hace las cosas de corazón no espera reconocimiento alguno, sin embargo, es quien recibe una buena acción la persona que debe asegurarse de tener la humildad, el agradecimiento de hacer a si sea para sí mismo un reconocimiento de lo que ha recibido y cómo eso favoreció en algún proceso de su vida.

Cuando somos capaces de agradecer a los que estuvieron con nosotros, el universo se encarga siempre de darnos más motivos, entramos en sincronía con lo que predomina en nuestra vida y de esta manera cultivaremos relaciones en donde exista equilibrio y reciprocidad, sobre todo cosecharemos lo que sembramos. Puede ser que alguien a quien no tenemos acceso haya hecho algo por nosotros y no tengamos oportunidad de retribuirle, sin embargo, hay un universo de personas que están necesitando nuestro apoyo en cualquier momento y podemos ser parte de la cadena solidaria que sostiene al mundo, que de ser más robusta, seguramente tendríamos una mejor humanidad.

No olvidemos a quien nos dedicó su tiempo, a quien confió en nosotros, a quien dio buenas referencias nuestras, a quien nos ayudó con unas cuentas, a quien compartió su pan con nosotros, a quien nos hizo ver las cosas de una forma más positiva, a quien nos acompañó en esa enfermedad… Por pequeñas o grandes que sean las acciones, démosle valor y pensemos por un momento qué habría pasado de no hacer contado con esa acción en un momento determinado.

Reservemos un lugar en nuestra mente y nuestro corazón para aquellas personas que estuvieron a nuestro lado, pudiendo hacer muchas otras cosas, decidieron apoyarnos, estar con nosotros, decidieron ser parte de nuestras vidas en los momentos precisos que más los necesitábamos.

 

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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