RINCÓN del TIBET

Si estas pasando por un duelo, solo tómate tu tiempo

un duelo

Solo tómate tu tiempo para vivir un duelo

Un duelo es el resultado de una pérdida o una separación para la cual no estábamos preparados o bien no deseábamos, incluso cuando dentro de las alternativas, representaba la mejor opción. Muchas veces tenemos la posibilidad de escoger esa separación cuando nos retiramos de una situación, cuando nos apartamos de alguien a quien queremos, cuando nos mudamos de un lugar, etc. Y otras veces el control de la separación se escapa de nuestras manos, la decide otra persona o bien se da por causas naturales.

Normalmente un duelo es un trayecto doloroso para quien la atraviesa, especialistas han estudiado a fondo sus etapas, pudiendo afirmar que quien atraviesa una pérdida vivirá estas etapas:

  • Fase de Negación
  • Fase de Enfado
  • Fase de Negociación
  • Fase de Dolor Emocional (o depresión)
  • Fase de Aceptación

La aceptación de un duelo no significa que ha dejado de doler, solo significa que contamos con mayores herramientas para manejar la pérdida, que podemos continuar nuestra vida a pesar de…

No podemos acelerar el proceso de un duelo, menos definir lapsos para cada etapa, ellas ni siquiera aparecen de manera lineal, debemos darnos el tiempo necesario para acostumbrarnos a los cambios que una separación lleva, para verificar que estaremos bien, en otras situaciones, pero bien. Sin embargo, cuando ponemos de nuestra parte conscientemente, se nos hace menos complicado el camino hacia nuestro bienestar.

¿Qué nos ayuda cuando estamos proceso un duelo?

  • Estar conscientes de que lo que estamos viviendo pasará.
  • Apoyarnos en seres queridos.
  • Dedicar tiempo a hacer actividades que nos alimenten el alma.
  • No presionarnos para sentirnos bien.
  • No fingir que estamos bien ante los demás o ante nosotros mismos.
  • Atesorar y agradecer lo bueno que vivimos.
  • Perdonar lo que nos causó dolor.
  • Hacer nuevos proyectos.
  • Valorar lo que tenemos.

Nada es para siempre, nadie es para siempre y ninguna pena es para siempre, así que partiendo de este punto abracemos la vida, lo que tenemos en este momento y miremos el futuro con esperanzas y confianza en que lo mejor está por llegar a nuestras vidas. A veces el dolor no nos deja ver las bendiciones que hay detrás de una pérdida, detrás de un cambio, pero el tiempo nos va mostrando nuevos caminos, nuevos amaneceres, nuevas personas y nuevas maneras de amar, las cuales no tienen que ser mejores, solo basta con que sean diferentes para que le agreguen sabor a nuestras vidas.

No te entregues indefinidamente al dolor, tú puedes ayudarte a sanar, ámate y deja que te amen… Pero siempre con la paciencia que requiere un proceso de sanación.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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