RINCÓN del TIBET

Sí, los dos nos amamos, yo siempre y tú de a ratos

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Sí, los dos nos amamos, yo siempre y tú de a ratos

¿Cómo saber que las cosas saldrán como las esperamos, o si por el contrario nos tocará recoger nuestros pedazos y seguir adelante, intentando ser más fuertes y sabios? Pues cuando hablamos de amor, esto es muy difícil de responder…

A veces tenemos señales claras desde un principio, pero sencillamente nos negamos a verlas, hacemos caso omiso de ellas y seguimos como si nada mirando por otra ventanilla, otras veces simplemente todo está bien encaminado y como la misma muerte súbita, se presenta el fin del amor y bueno también están esas veces por las cuales apostamos, a veces en repetidas oportunidades, donde el amor permanece, donde el amor llega y además se queda, donde el amor es de a dos y esos dos coinciden con quienes están trazando un camino conjunto.

Pero la realidad es que en el amor no hay nada seguro, e incontables serán las historias de amores incompletos, amores frustrados, amores platónicos, amores no correspondidos o amores de a ratos.

No podemos obligar a nadie a que nos quiera de la forma en la cual nosotros queremos, lo más que podemos hacer es entregar lo que nos gustaría recibir, sin que esto sea en lo absoluto una garantía de recibirlo de vuelta, al menos no de esa persona a la cual nos entregamos de alguna manera. Lo mejor de este principio es que nadie puede obligarnos a nosotros a amarle… Lo cual resulta ya en una ganancia… Porque somos especialistas en colocar banditas a nuestro corazón, pero poco pensamos en aquellos corazones que hemos roto, bajo la premisa de: “lo siento, yo no siento lo mismo”.

Los amores de mala calidad siempre terminan por hacernos daño, por frustrarnos, por hacernos sentir que merecemos poco… A amores de mala calidad nos referimos cuando hablamos de esos que no nos hacen sentir bien, que no están para nosotros cuando los necesitamos, que nos hacen sentirnos utilizadas, que demuestran desinterés o solo interés en un parcial de nosotros… Evidentemente esos amores se presentan e instalan en nuestras vidas, porque nosotros se lo permitimos… A veces ciegos de amor, a veces esperando un milagro y otras a sabiendas de los resultados, pero asumiendo la cuenta.

Todos merecemos amores leales, amores comprometidos, amores que sumen a nuestras vidas, lo que pasa es que no lo terminas de asumir. Ciertas voces se encargan de susurrarnos al oído que por algún motivo ese amor que nos hace sufrir es lo mejor a lo que podemos aspirar… Y debemos aprender a callar esas voces.

Si no es lo que queremos en nuestras vidas, esas voces deben guardar silencio y ello solo se consigue cuando nuestro amor propio las hace callar, cuando le demuestra que sabemos lo que queremos y lo que vamos a tolerar en nuestras vidas, cuando establecemos límites, cuando atraemos a personas positivas, cuando nos sentimos tan especiales que nadie puede venir a decirnos lo contrario…

Cuando realmente nos amamos no nos conformamos con amores a media, no buscamos a nadie que nos complemente, no atraemos amores tóxicos que nos ayuden a ver lo que por nosotros mismos no podemos… Simplemente a nuestras vidas llega quien encaje en nuestras pautas de amor, para aportarnos más de aquello que nosotros mismos somos capaces de darnos… Y de esos amores parciales o de a ratos… de seguro podremos olvidarnos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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