Siempre tenemos algo por lo cual sentirnos agradecidos. Incluso en medio de un momento turbulento, nos resulta posible conectarnos con esa energía de la gratitud que nos permite multiplicar bendiciones en nuestras vidas y enfocarnos en aquello que nos agrada.

Cuando no estamos muy acostumbrados a ser agradecidos, el proceso puede que no fluya de manera natural. Es por ello que te propongo este reto, para que te tomes un minuto de tu día para agradecer y para hacerlo aún más sencillo, voy a dejarte una referencia para cada uno de esos días:

Día 1: Agradezco por la nueva oportunidad de vida que me presenta la vida, haber despertado y poder disfrutar de todas las opciones que este día me ofrece.

Día 2: Agradezco que mi planeta esté pasando por un proceso de limpieza y desintoxicación tan necesario y tan merecido.

Día 3: Agradezco la posibilidad que me da la vida de encontrarme a mí mismo en medio de un proceso en el que el mundo está pausado.

Día 4: Agradezco a mis padres que hicieron mi vida posible y haberme dado lo mejor de acuerdo a sus posibilidades y recursos.

Agradecimiento

Día 5: Agradezco mi salud y la de la mayoría de mis seres amados. Mientras estemos vivos siempre podemos acudir a la sabiduría de nuestro cuerpo para que haga su mejor trabajo.

Día 6: Agradezco la posibilidad de saciar mi hambre, de saciar mi sed, tengo alimento, tengo bebida y además tengo mis sentidos aptos para el disfrute.

Día 7: Agradezco el contar con personas en quienes deposito mi afecto, que puedo amar y que representan un lugar importante en mi vida.

Día 8: Agradezco que al menos una persona me ame, que al menos para una persona en el mundo soy importante.

Día 9: Agradezco los milagros naturales que pueden apreciar mis ojos, un amanecer, una mariposa volar, el rompimiento de una ola, un bebé sonreír.

Día 10: Agradezco la posibilidad de desarrollar mis talentos, de alimentar mi alma con lo que me gusta y con lo que me fluye de manera natural.

Día 11: Agradezco la posibilidad que tengo de perdonar cualquier cosa de mi pasado que resulte dolorosa para mí, soltar la carga y continuar con un equipaje mucho más ligero.

Día 12: Agradezco tener ropa con que vestirme, con que cubrirme del frío. Mucho o poco toda mi ropa, mis zapatos, mis accesorios forman parte de mi abundancia.

Día 13: Agradezco a mi familia en pleno, cada quien a su manera ha sido ejemplo, apoyo, fuente de inspiración o de aprendizaje en mi vida.

Día 14: Agradezco la posibilidad que tengo a cada instante de hacer de mí una mejor versión, de mejorar, de aprender, de crecer y encontrarle siempre sentido a mi vida.

Día 15: Agradezco poder optar por una fuente de ingreso para mi sustento, en donde pueda desarrollar mi capacidad, mi creatividad y aportar desde lo que soy.

Día 16: Agradezco por mis aficiones, por todo aquello que enriquece mi vida de manera adicional y llena mi alma de satisfacción.

Día 17: Agradezco mi libertad de elegir a cada momento dentro de todas las opciones existentes, qué sentir, qué hacer, qué decir, etc… Siempre puedo elegir.

Día 18: Agradezco el poder contribuir positivamente a la vida de los demás, aportar un granito de arena facilitando en algo el tránsito de alguien siempre me conecta con el bienestar.

Día 19: Agradezco el tener una mente maravillosa que puedo educar para ser mi mejor aliada y ayudarme a conseguir todo lo que quiero ser, hacer y tener.

Día 20: Agradezco la posibilidad de cambiar todas las creencias limitantes que acumulo por otras que me faciliten la prosperidad y la felicidad.

Día 21: Agradezco que el Universo siempre esté a mi favor y que solo tenga que aprender a sintonizarme con lo que quiero, para que ello se manifieste en mi vida.

¿Sencillo, no? Una vez que nos acostumbramos a agradecer, estaremos más preparados para identificar lo maravilloso que nos pasa, que somos, que tenemos y que hacemos y muchas más cosas así, vendrán en consecuencia.

Agradecer es sin duda, la mejor manera de pedir.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet