RINCÓN del TIBET

Que puedas soltar, no significa que no repares y cuides

no significa

Que tengamos capacidad para soltar, no significa que olvidemos reparar, mantener y cuidar

Ciertamente los apegos son la principal causa de sufrimiento y el soltar de manera oportuna nos puede ahorrar cualquier trago amargo. Sin embargo, sería conveniente que tengamos presente que el hecho de desprendernos de algo o tener la capacidad para hacerlo, no significa que sea lo primero que debamos hacer ante cualquier síntoma de incomodidad.

No debemos someternos a nada que nos robe energía vital, esto es totalmente cierto, pero el entender que somos responsables de crear las relaciones que queremos, somos responsables de nuestras decisiones y sus consecuencias, somos responsables de favorecer o complicar situaciones, nos puede ayudar a actuar con mayor sabiduría.

La respuesta a todo lo que podemos llamar problema no está en dejar ir o en soltar. Fluir no significa hacernos los locos con respecto a lo que nos compete. Debemos entender que hay acciones necesarias para que una relación dure, para que una dinámica funciones, para que un lugar sea agradable y podemos resumir esas acciones en: poner de nuestra parte.

Algunas veces una cuota de atención y de amor puede reparar y sanar heridas, puede unir o puede aligerar cargas. En algunas situaciones nuestro cuidado será necesario para que algo tome un rumbo determinado y solo será necesaria la disposición para hacerlo posible.

No debemos confundir el soltar con el abandonar, en muchos casos no debemos simplemente marcharnos, porque debemos asumir nuestros compromisos, los cuales deben ser voluntarios, pero a la vez encerrar responsabilidad de nuestra parte. No podemos confundir el alejarnos con huir, no podemos darle la espalda a quienes cuentan con nosotros porque sintamos que alguna responsabilidad nos incomoda. Lo que debemos hacer en estos casos es generar ciertos cambios que nos permitan encontrar el lado positivo y sentirnos a gusto con lo que hacemos.

Pongamos un ejemplo, un padre de familia considera que dos hijos y una esposa que es cada vez menos dulce es mucha responsabilidad y más problemas que satisfacciones y decide marcharse y abandonar su hogar, pues aun siendo válido y él estar en su pleno derecho, ésta quizás no sea la mejor salida. Ciertamente tendrá la libertad que probablemente busque, pero primero debió agotar las posibilidades antes de asumir sus compromisos (si es que lo hace) desde afuera.

A veces es la única salida, pero no significa que la mayoría de las veces debemos actuar así, hay recordar lo que nos llevó a estar en esa situación, traer a nuestra mente qué queremos y actuar desde el amor, cuidando y reparando lo que sentimos nuestro.

No permitamos que nuestro ego nos impulse a abandonar. Soltar siempre es una opción, pero que eso no significa el hacernos incapaces de cuidar, de mantener y reparar si es necesario todo aquello que apreciamos y ocupa un lugar importante para nosotros.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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