Presta atención a las relaciones más complicadas de tu vida

Ciertamente sería ideal el que todas nuestras relaciones fluyeran dentro del marco de lo agradable y armónico, sin embargo, puede ocurrir que tengamos ciertos nexos que por un motivo u otro no podemos romper y que nos saquen con facilidad de nuestros estados de equilibrio.

Estas relaciones, si bien podemos hacer lo posible por ignorarlas y vernos lo menos afectados posible, también es cierto que tienen mucho que mostrarnos. Todas las relaciones son espejo, sirven para reconocer en nosotros rasgos que solo podemos apreciar a través del reflejo.

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Por lo que si el huir puede ser una reacción válida y natural al estar frente a relaciones desgastantes, resultará altamente enriquecedor determinar quienes estamos siendo o en qué nos estamos enfocando para atraer a nuestras vidas este tipo de relaciones.

Normalmente cuando logramos huir, la vida se encarga de ponernos nuevamente ante escenarios muy parecidos, tanto que podemos resumir la experiencia con: esto me parece haberlo vivido antes, sin tratarse de un deja vu. Si logramos determinar por qué estamos atrayendo cierto tipo de relaciones en nuestras vidas, podremos generar los cambios que necesitemos en nosotros, con el fin de generar nuevas y diferentes realidades.

Pueden pasar dos cosas cuando generamos cambios en nosotros, las personas con las que sostenemos relaciones complicadas se alejan sin mayor esfuerzo y aquellos vínculos que creíamos forzados y casi obligatorios, se disuelven o el tipo de relación cambia y se va perdiendo la complicación que la caracterizaba, ya no hay desgaste, todo fluye y evolucionamos de la mano hacia otro tipo de relación.

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Cuando nos responsabilizamos por nuestra creación y por lo que atraemos a nuestras vidas, nos tratamos con un poco más de condescendencia e inclusive vemos al otro como un recurso valioso para nuestra experiencia y nuestro crecimiento. Dejamos de ser tan duros y críticos con nosotros y con el otro y asumimos que nuestras almas están tratando de llevar a cabo ese plan maestro que sin duda está asociado a sacar el mayor provecho de esta experiencia.

No te vayas huyendo de tus relaciones tormentosas, a menos que quieras repetirlas en otros rostros. Aprovecha de mirarte a través del reflejo del otro, eso que muchas veces nos molesta recibir de alguien, coincide con lo que nos damos a nosotros mismos, evalúa cómo te tratas, qué te ofreces, cómo te reconoces… Una vez que te amas de forma incondicional, sin culpas, sin reclamos, sin complejos, lo que comienzas a atraer a tu vida es armoniza con ello, así que presta atención a esas relaciones que te hacen la vida más difícil y míralas con agradecimiento, porque intentan mostrarte algo que por ti mismo no verías.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet