Personas que hacen su presencia dolorosa

A lo largo de la vida nos podemos topar con muchas personalidades diferentes, gente que es capaz de hacer el ambiente algo muy armónico y gente que por el contrario genera un efecto contrario de intranquilidad, de angustia, de dolor. Todos somos capaces de despertar en quienes nos rodean muchos tipos de emociones, sin embargo, hay quienes invariablemente tienen la capacidad de generar efectos negativos en quienes los rodean, o en personas puntuales a las que le deseen dedicar esa parte de sí.

Algunos de los perfiles más tóxicos para nosotros son:

Personas negativas: Aquellas que ven un problema en cada solución, a las que nada les sale bien, personas que siempre tienen una queja o un problema en la boca, por lo general creen en la suerte, o al menos en la mala suerte, que según ellos se inventó para hacer de sus vidas algo nefasto.

Personas egoístas: Aquellas que todo lo hacen considerando un beneficio personal, esperan que el mundo gire en torno a ellas y son incapaces de apreciar dolor alguno que no le afecte de manera directa.

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Personas maltratadoras: Hay quienes definitivamente no tienen la capacidad de expresarse de otra forma que no sea el maltrato, no son amables o educados, siempre manifiestan todo desde la forma más soez posible, afectando a todo el que interactúa con ellos. Algunos tienen un filtro particular y pueden mejorar su trato con quienes deseen, pero por lo general los de mayor confianza son los más afectados.

Personas manipuladoras: Por lo general interpretan un rol de víctimas, aunque pueden tener personalidades pasivo agresivas, todo lo que dicen tiene un fin oculto y procuran generar en los demás diferentes efectos, que van desde la culpa hasta el miedo, siempre intentan obtener algo y para ello son capaces de mentir, ocultar, disfrazar, etc.

Centro del universo

Personas mentirosas: Hacen de su mundo un castillo de naipes, vulnerable a destruirse con cualquier soplo de brisa. Siempre están enmarañados en una bola de mentiras que no saben cómo salir, piensan que pueden seguir engañando una y otra vez, cuando en la mayoría de los casos no cuentan con la confianza de nadie una vez descubiertos. Su palabra no tiene valor.

Personas arrogantes: Aquellas que por sus mismos complejos, necesidad de reconocimiento, necesitan hacer sentir menos a quienes le rodean, necesitan resaltar, pero opacando a otros, por lo general son envidiosos y la crítica está siempre en primer lugar.

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Todas estas personalidades hacen la interacción difícil, desgastante y dolorosa, lo mejor que podemos hacer ante ellas es evitar que nos afecten, bien sea aprendiendo a manejarlas, ignorarlas o alejarnos. Preservemos nuestra integridad y no dejemos que personas negativas nos hagan perder el equilibrio.

Por: Sara Espejo

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