Pedir ayuda puede resultar muy complicado – 9 recomendaciones para hacerlo exitosamente

¿Cuántas veces no habremos escuchado frases como: si necesitas algo, no dudes en llamarme; sabes que puedes contar conmigo; estoy a tu orden… y en el momento de sentir que necesitamos de alguien para solventar alguna situación no vemos viable contar con alguna persona, inclusive con aquellas que nos ofrecieron su soporte?

Muchas veces nos cuesta reconocer que algo se nos escapó de las manos, que nos rebasó en cuanto a capacidades, en cuanto a tiempo disponible, en cuanto a nivel financiero y el pedir ayuda puede hacernos sentir peor aún. Algunos lo llegan a ver como una declaración de incapacidad. Sin embargo, como seres que cohabitamos podemos generar redes de apoyo que nos hagan la vida más sencilla, sin que eso represente un problema, sino por el contrario, debemos verlo como una solución.

Evidentemente sería preferible no tener que manifestar nuestras necesidades, sino que quienes pudiesen ayudarnos en un momento dado pudieran intuir o presentir que nosotros le necesitamos y llegasen de forma espontánea a prestarnos el apoyo que requerimos. Pero la verdad es, que aunque algunas veces tengamos la fortuna de no tener que emitir palabras, en muchas ocasiones nos toque pedir ayuda.

Algunas recomendaciones para pedir ayuda:

Que no sea tu primera opción: aprendamos a intentar solucionar por nuestros propios medios nuestros asuntos, si no podemos, recurramos a alguien más.

Reconoce que necesitas ayuda: Una vez que reconocemos que no podemos solucionar algo, debemos internalizar que necesitamos buscar ayuda y que no ocurre nada malo por ello.

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Deja el orgullo a un lado: El orgullo y la arrogancia nos pueden hacer mantenernos de manera indefinida sumergidos en una situación que alguien más podría resolver rápidamente. Seamos prácticos y dejemos cualquier cosa limitante a un lado, enfocándonos en la resolución de nuestros conflictos.

Procura que sea alguien que sabes que te puede ayudar: Algunas veces perdemos tiempo y nos podemos desanimar consultando a personas que sabemos de antemano que no podrán ayudarnos o que le generaremos un problema si intenta interferir a nuestro favor.

Ve descartando: El hecho de que alguien no pueda ayudarnos, no significa que otra persona no lo pueda y quiera hacer, de igual manera, una vez que se rompe la barrera para pedir por primera vez ayuda, las veces siguientes normalmente serán más sencillas.

Cuenta con tus afectos: Quizás tus amigos o familiares no tengan manera práctica de ayudarte, pero de seguro podrán orientarte a dónde podrías ir, o por lo menos ayudarte a drenar lo que te esté molestando o preocupando.

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Sé asertivo: Trata de expresar con claridad lo que necesitas y por qué pensaste en esa persona en particular para apoyarte. Recordemos que no es lo mismo pedir a exigir. La manera en la cual planteemos nuestra solicitud favorecerá o perjudicará el proceso.

Sé agradecido: Nadie tiene la obligación de ayudar a otra persona, así que si recibimos algo de alguien debemos ser agradecidos y si cultivamos el agradecimiento en nuestros corazones, lo más probable es que cada vez tengamos menos que pedir.

Mantén una imagen positiva de ti mismo: No importa lo que necesites, el hecho de reconocer que se ha escapado de tus manos solo demuestra crecimiento y proactividad, cada paso es una lección y tomarla solo nos permite evolucionar.

Sembremos el hecho de ayudar y dejarnos ayudar, así haremos nuestra vida y la de los demás más sencilla y más conectada.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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